Buscar palabra o frase: 
Parámetros de Búsqueda:
Lista de Poetas
.Colaboraciones
Alejandro Camey
Alejandro Ricci
Alexander Socop
Ana Beatriz Mora
Anushca
Boris A. Ruiz Sosa
Carla S. H. Martínez
Carolina Escobar Sarti
César A. Espinoza Muñoz
César Estrada
Dulce Pradera
Edwin R. Vásquez
Elvin G. Muñoz Sandoval
Estuardo Rodriguez
Felipa (Chusita)
Franklin Espinoza
Grisell E. Morataya Castro
H3c70r P3r32
Harald Ethienne
Humberto Escobar Sayes
Jorge Guerra
Joshua Velásquez
Juan Sicay Pop
Judith Miguel
Katherine Luna
Kenthon Medina
Konzeptual
Leslie Quan
Lola Andrade
Lucy Aldaz
Luis A. Ixcayau Juárez
Luis Loarca Guzmán
Luisa Rodríguez
Luna Lilith Cristabel
Mario Antonio Barrios y B.
Mario Avila
Mario Rodolfo Utrera Salazar
Marlon Francisco
Marta Mena
Mauricio López Castellanos
Miguel Cordero
Miguel Racos
Milton Lorenti
Milton Sandoval
Minoldo Gramajo González
Mirna Lissett Carranza
Mónica Navarro
Olga A. Aragón Castañeda
Otto. E. Gutiérrez
Oxwell Lbu
Perla Espinoza
Rafael Mérida Cruz-Lascano
Rodrigo
Rossio Rodas
Sonia Reanda
Tito Espinoza
Toto Leiva
Víctor Santa Rosa
Wiliams Castañaza
Wilian Noé Ordóñez Z.
Alaíde Foppa
Alan Mills
Alfredo Portillo
Ana María Rodas
Antonio Brañas
Arqueles Morales
Carlos Illescas
Carlos López
Carmen Matute
Carolina Alvarado López
Delia Quiñonez
Dina Posada
Edwin Cifuentes
Elizabeth Alvarez
Enrique Noriega
Francisco Morales Santos
Francisco Nájera
Gerardo Guinea Diez
Gisela López
Haroldo Shetemul
Héctor Rodas Andrade
Humberto Ak’abal
Isabel de los Angeles Ruano
Javier Payeras
José Luis Villatoro
Julia Esquivel
Julio C. Palencia
Julio Fausto Aguilera
Luis Alfredo Arango
Luis Cardoza y Aragón
Luis de Lión
Manuel José Arce
Marco Antonio Flores
Mario Matute
Mario Payeras
Mario Roberto Morales
Miguel Angel Asturias
Otoniel Martínez
Otto René Castillo
Otto-Raúl González
Paolo Guinea Diez
René Leiva
Roberto Monzón
Roberto Obregón

Nuestra voz de Otto René Castillo imprimir | correo
Para que los pasos no me lloren,
canto.
Para tu rostro fronterizo del alma
que me ha nacido entre las manos:
canto.
Para decir que me has crecido clara
en los huesos amargos de la voz:
canto.
Para que nadie diga: tierra mía!,
con toda la decisión de la nostalgia:
canto.
Por lo que no debe morir, tu pueblo:
canto.
Me lanzo a caminar sobre mi voz para decirte:
tu, interrogación de frutas y mariposas silvestres,
no perderás el paso en los andamios de mi grito,
porque hay un maya alfarero en su corazón,
que bajo el mar, adentro de la estrella,
humeando en las raíces, palpitando mundo,
enreda tu nombre en mis palabras.
Canto tu nombre, alegre como un violín de surcos,
porque viene al encuentro de mi dolor humano.
Me busca del abrazo del mar hasta el abrazo del viento
para ordenarme que no tolere el crepúsculo en mi boca.
Me acompaña emocionado el sacrificio de ser hombre,
para que nunca baje al lugar donde nació la traición
del vil que ato su corazón a la tiniebla inegándote!


Colaboración sugerida por Gustavo Noriega


Distante de tu rostro de Otto René Castillo imprimir | correo
Pequeña patria mía, dulce tormenta,
un litoral de amor elevan mis pupilas
y la garganta se me llena de silvestre alegría
cuando digo patria, obrero, golondrina.
Es que tengo mil años de amanecer agonizando
y acostarme cadáver sobre tu nombre inmenso,
flotante sobreo todos los alientos libertarios,
Guatemala, diciendo patria mía, pequeña campesina.

Ay, Guatemala,
cuando digo tu nombre retorno a la vida.
Me levanto del llanto a buscar tu sonrisa.
Subo las letras del alfabeto hasta la A
que desemboca al viento llena de alegría
y vuelvo a contemplarte como eres,
una raíz creciendo hacia la luz humana
con toda la presión del pueblo en las espaldas.
¡Desgraciados los traidores, madre patria, desgraciados!
¡Ellos conocerán la muerte de la muerte hasta la muerte!

Por que nacieron hijos tan viles de madre cariñosa?

Así es la vida de los pueblo, amarga y dulce,
pero su lucha lo resuelve todo humanamente.
Por ello patria, van a nacerte madrugadas,
cuando el hombre revise luminosamente su pasado.

Por ello patria,
cuando digo tu nombre se rebela mi grito
y el viento se escapa de ser viento.
Los ríos se salen de su curso meditando
y vienen en manifestación para abrazarte.
Los mares conjugan en sus olas y horizontes
tu nombre herido de palabras azules, limpio,
para lavarte hasta el grito acantilado del pueblo,
donde nadan los peces con aletas de auroras.
La lucha del hombre te redime en la vida.

Patria, pequeña, hombre y tierra y libertad
cargando la esperanza por los caminos del alba.
Eres la antigua madre del dolor y el sufrimiento.
La que marcha con un niño de maíz entre los brazos.
La que inventa huracanes de amor y cerezales
y se da redonda sobre la faz del mundo
para que todos amen un poco de su nombre:
un pedazo brutal de sus montañas
o la heroica mano de sus hijos guerrilleros.

Pequeña patria, dulce tormenta mía,
canto ubicado en mi garganta
desde los siglos del maíz rebelde:
tengo mil años de llevar tu nombre
como un pequeño corazón futuro
cuyas alas comienzan a abrirse a la mañana.


Colaboración sugerida por Gustavo Noriega


Vámonos patria a caminar de Otto René Castillo imprimir | correo
Vámonos patria a caminar, yo te acompaño

Yo bajare los abismos que me digas.
Yo beberé tus cálices amargos.
Yo me quedare ciego para que tengas ojos.
Yo me quedare sin voz para que tu cantes.
Yo he de morir para que tu no mueras,
para que emerja tu rostro flameando al horizonte
de cada flor que nazca de mis huesos.

Tiene que ser así, indiscutiblemente.

Ya me canse de llevar tus lagrimas conmigo.
Ahora quiero caminar contigo, relampagueante.
Acompañante en tu jornada, porque soy un hombre
del pueblo, nacido en octubre para la faz del mundo.
Ay, patria.
A los coroneles que orinan tus muros
tenemos que arrancarlos de raíces,
colgarlos de un árbol de rocío agudo,
violento de cóleras de pueblo.
Por ello pido que caminemos juntos. Siempre
con los campesinos agrarios
y los obreros sindicales,
con el que tenga un corazón para quererte.

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.


Colaboración sugerida por Gustavo Noriega



Bibliografía Otto René Castillo imprimir | correo
Otto René Castillo, poeta y revolucionario guatemalteco.
Murió asesinado por el ejército de su país el 19 de marzo de 1967 en la Sierra de las Minas.


Otto René Castillo imprimir | correo
VIUDO DE MUNDO


Compañeros míos,

yo cumplo mi papel

luchando

con lo mejor que tengo.

Qué lástima que tuviera

vida tan pequeña,

para tragedia tan grande

y para tanto trabajo.



No me apena dejaros.

Con vosotros queda mi esperanza.



Sabéis,

me hubiera gustado

llegar hasta el final

de todos estos ajetreos

con vosotros,

en medio de júbilo

tan alto. Lo imagino

y no quisiera marcharme.

Pero lo sé, oscuramente

me lo dice la sangre

con su tímida voz,

que muy pronto

quedaré viudo de mundo.





LIBERTAD
Tenemos

por ti

tantos golpes

acumulados

en la piel,

que ya ni de pie

cabemos en la muerte.



En mi país,

la libertad no es sólo

un delicado viento del alma,

sino también un coraje de piel.

En cada milímetro

de su llanura infinita

está tu nombre escrito:

libertad.

En las manos torturadas.

En los ojos,

abiertos al asombro

del luto.

En la frente,

cuando ella aletea dignidad.

En el pecho,

donde un aguante varón

nos crece en grande.

En la espalda y los pies

que sufren tanto.

En los testículos,

orgullecidos de sí.

Ahí tu nombre,

tu suave y tierno nombre,

cantando en esperanza y coraje.



Hemos sufrido

en tantas partes

los golpes del verdugo

y escrito en tan poca piel

tantas veces su nombre,

que ya no podemos morir,

porque la libertad

no tiene muerte.



Nos pueden

seguir golpeando,

que conste, si pueden.

Tú siempre serás la victoriosa,

libertad.

Y cuando nosotros

disparemos

el último cartucho,

tú serás la primera

que cante en la garganta

de mis compatriotas,

libertad.

Porque

nada hay más bello

sobre la anchura

de la tierra,

que un pueblo libre,

gallardo pie,

sobre un sistema

que concluye.



La libertad,

entonces,

vigila y sueña

cuando nosotros

entramos a la noche

o Ilegamos al día,

suavemente enamorados

de su nombre tan bello:

libertad.


 
 
 

Sitio dedicado a la poesía guatemalteca - poetas guatemaltecos


 
  Dina Posada     Francisco Morales Santos     Miguel Angel Asturias     Luis Alfredo Arango     Mario Payeras     Elizabeth Alvarez     Mario Payeras     poemas de guatemala     José Luis Villatoro     Carmen Matute     Otto René Castillo     Ana María Rodas     poesía guatemalteca     Julio C. Palencia     Carlos López     Delia Quiñonez     Arqueles Morales     Gerardo Guinea Diez     poetas guatemaltecos     poemas guatemaltecos     Mario Matute     Carlos Illescas     Alaíde Foppa     Otto René Castillo     Alaíde Foppa     Carmen Matute     Luis Cardoza y Aragón     Miguel Angel Asturias     Edwin Cifuentes     Otoniel Martínez     Gisela López     Otto-Raúl González     Enrique Noriega         Otto René Castillo     Antonio Brañas     René Leiva     Julia Esquivel     poesía guatemalteca     poemas de guatemala     Isabel de los Angeles Ruano     Francisco Nájera     Paolo Guinea Diez     Roberto Obregón     Mario Roberto Morales     Luis de Lión     Julio C. Palencia     Manuel José Arce     poetas guatemaltecos     Luis Cardoza y Aragón     Roberto Monzón     Julio Fausto Aguilera  


Antología administrada por: Julio C. Palencia