ANGEL
Yo pude ser ángel para ti.
Pero estas mis dos alas,
estas mis crestas áureas,
nadie puede cortarlas sin hacerme morir.
Tú -forjadora de ángeles –
forjaste tu rebelde,
y mi camino de acre
me tendiste a los pies.
Deja el Coro que cante,
deja a tus ángeles de risa hueca
¡reir, reir!
Yo, pues, si tú lo quieres,
seré entre tus arcángeles,
como aquel gran rebelde:
me llamaré Rubén.
Tal vez -deja que sueñe mi narcisismo loco-
yo soy entre tus ángeles,
el más bello también.
No me llames a juicio,
porque a su gran rebelde
ni Dios, que es Dios, no Madre,
lo quiere sobornar.
Autor: MARTA MENA
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