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Meme. Minoldo Gramajo González. imprimir | correo
MEME
(A Manuel Colom Argueta)

1

Aunque cortaron tu vida        
las balas no te mataron  
pues tus ideas quedaron      
a pesar de tu partida.          
En esa calle y avenida      
creyeron los criminales
terminar tus ideales
pues nunca más se oiría
la palabra que abría
los ojos a los quetzales.

2

Los chacales asesinos  
con su ráfaga macabra  
silenciaron tu palabra
trastocando los destinos.
Y por los patrios caminos
a la eternidad te fuiste,
aquella mañana triste,
y allí tu verbo y tesón  
piden al cielo una razón
por la injusticia que viste.  

3

Tu palabra ahora avanza
quemante desde la historia
señalando lo ilusoria
de la criminal confianza.
Pues la esperanza
que nos dejó tu palabra
de un amanecer que abra
camino a la redención
será la revolución  
para quién la tierra labra.


El ruiseñor sin alas. Minoldo Gramajo González. imprimir | correo
EL RUISEÑOR SIN ALAS

A Fito Mijangos,
respetable y digno hombre
de nobles ideales.

I

Era un ruiseñor sin alas
aunque volar no podía
su bello cantar se oía
y lo acallaron con balas.
Destrozáronlo a las malas
chacales, ruines traidores,
de medallas segadores;
con armas suplen su falla
de estar en una batalla
malditos depredadores.

II

Es una historia sin galas
la vergonzosa medalla
gema de ausente batalla
la del ruiseñor sin alas.
El chacal atacò a las malas
que se espera de un canalla
que con plomo todo calla
mánchase en sangre el hocico
busca el canto, rompe el pico,
ideas contra metralla.

III

Por la espalda disparando
en esa cuarta avenida
donde caíste sin vida
las balas siguen sonando.
Mira que lo estoy contando
para que descansar tú puedas,
que de la silla de ruedas
cayó tu cuerpo al suelo
yendo tu espíritu al cielo
más en la historia te quedas.


Hechizo de amor, de Minoldo Gramajo González imprimir | correo
Poeta soy y mi deber es
lanzar al viento mis versos
y evitar que se queden
dentro del alma dispersos.

¿Te acuerdas?
Esa madrugada
al hechizo de la luna llena
plena de luz ella,
tu de amor plena
bajo la mirada de las estrellas
y al embrujo de mis versos
y de muchos, muchos besos
cedió tu alma de niña
entregándote a mi rapiña
en aquel lugar que fue
nuestro  altar del amor
y en él fue la fusión de
nuestras dos almas
sin quejas,  sin dolor.

Esa madrugada, recuerdo,
mi camisa tapizaba
el lecho duro del suelo
en que reposabas.
Esa camisa de antaño
te protegía del daño
de espinas o insectos
más no de la daga
de mis afectos.

Esa madrugada,
se escondió con rubor
la luna hechicera
tras un velo de color
de una nube pasajera,
evitando mirada alguna
al instante de la fusión
de esos cuerpos en una
madeja de pasión.

Los grillos que hacía tanto
cantaban con ardor,
detuvieron su canto
ante ese hechizo de amor.


Tu Recuerdo, de Minoldo Gramajo González imprimir | correo
I

Sé que:
en algún lugar en lo profundo  de mi mente
ahora que pienso y que todavía estoy cuerdo
he guardado para que permanezca latente
allá en ese bello rincón de los recuerdos,
ese lugar donde siempre puse con orgullo
todo lo que me ata a ti, todo lo tuyo
lo más valioso de tu belleza diamantina
esa fotografía donde luces divina.

II

También sé:
que por más fuerte que yo haga ese esfuerzo
para que se mantenga  pulido y  brillando
ese retrato que originó aquel verso
con el paso del tiempo se irá apagando
yo sé que gran enemigo nuestro es el tiempo
tiempo que sin ceder un ápice, un acento,
hará estragos en mi mente sin más razones
y tu belleza se esfumará a jirones.

III

Sé que:
para entonces habré olvidado tu nombre
cuál era tu mirada y cuáles tus facciones
quizá recuerde que me turbaste como hombre
y que mi alma te adoró sin condiciones,
y talvez en mi locura solo pueda saber  
que hubo en mi vida una hermosa mujer
que se adueñó de mi corazón sin esfuerzos
y quizás recuerde que te escribía versos.

IV

También sé:
Que al llegar el fin y mi vida se apague
y antes de alcanzar la suprema placidez
y  el espíritu tome la postrera nave,
a mi mente vendrá por un instante  lucidez;
te recordaré con aquel abrazo de ayer
cuando en mi pecho sentí tus formas de mujer.
Pido a Dios, en ese instante, sin agravios,
decir tu nombre, y morir con él en los labios.


Medalla de plata, de Minoldo Gramajo González imprimir | correo
Era el trece Bak’tun
que nacía en los pies
del hombre-venado.
Eran los pies de katún
del hombre-venado
que arrastraban al correr
el corazón de un pueblo.
Era un pueblo herido
como un ciervo del monte
que ponía su esperanza
en el hombre-venado.
Era una medalla
que esperaba por el coraje,
el valor y la decisión
del hombre de maíz.
Esa tarde
el hombre-venado
caminaba acompañado
de veinte nahuales
caminaba con la madre tierra
en un abrazo de amor,
y no sobre ella con dolor.
Una sombra de gigante
acompañaba al hijo del tún
esa sombra las abuelas sabían
era del príncipe Tecún.
Esa tarde el son se quitó
el  ropaje de melancolía
y de la garganta de la marimba
brotó divina melodía.
Fueron dos lágrimas
del hombre de maíz
y cayeron  a la madre tierra
en aquel lugar de Albión
con ellas el hombre-venado
hizo que se abriera  el corazón,
hasta tocar la raíz
de un pueblo sumiso
a la esperanza de caza mayor
con su cerbatanero de maíz.


Insomnio, de Minoldo Gramajo González imprimir | correo
INSOMNIO

(Minoldo Gramajo y Silvia Titus)


I

Esta noche soñaba con esa mirada tuya
Hechicera y profunda
Deseaba encontrar una respuesta
Ilusión casual de saber si me amas...

II

Y no lo vas a creer,
aún después de tanto tiempo
te sigo soñando, te sigo queriendo,
el tiempo se detuvo en mi alma…

III

Aún siento tu perfume en mi lecho
Y el éxtasis de tus labios y tu cuerpo.
Escucho tu voz llamar por mi nombre,
te recuerdo como éramos ayer…

IV

Sin quererlo, en el tiempo y la distancia,
tu amor se me escapó como agua de río
y aún sueño con esos besos que nos dimos
aquella última tarde y eso es lo único mío.

V

Mío en el recuerdo, mío en la distancia,
mío en el anhelo…
de que algún día vuelva
a ser lo que fue.

VI

Esta noche,
dejaré a mi alma buscar el ayer,
ese ayer de aquel campo en flor
que nos envolvió en un abrazo de amor…

VII

Ese ayer en el que fui feliz
en el que, tus brazos fueron mi mundo,
tu sonrisa mi sol
y tu cuerpo mi sustento

VIII

Ese ayer que en mi mente no quiere morir
y  aunque estás  ausente de mí
tu recuerdo sigue atrapado aquí,
en esa red, que un día, tejió mi amor por ti.

IX

Y no sé qué hacer para regresar al ayer
porque aunque lo deseo, no sería  igual
Y ambos estamos en el hoy,
hoy  que no será nunca el ayer.

X

Talvez deba conformarme y olvidarte, mi vida, sí.
Talvez deba alejarte de mi mente y de mi alma,
Pero aunque lo intento todo, tu recuerdo se agiganta
Y cual ola me alcanza, aunque no quiera pensar en ti.

XI

Tal vez debería buscarte,
Tal vez debería decirte lo que siento,
Tal vez tú sientas lo mismo,
Tal vez…

XII

El alba se acerca, la luz llega.
Yo te espero y sé que no vendrás.
Talvez deba resignarme
al amor perdido, talvez, …


Hombre, de Minoldo Gramajo González imprimir | correo
Hombre,
Cuando Dios te de un hijo,
recíbelo junto con su madre.
Recíbelo con regocijo
pues es un tesoro divino
en  medio de vuestras vidas.
Abrázalo con cariño
que sienta la fortaleza de
unos brazos viriles,
pero también la ternura
que emana del corazón de su padre,
¡Un auténtico ser humano!
La virilidad le servirá
más adelante en la vida
para ser fuerte
cuando tropiece y caiga.
La ternura para que no olvide
que es creación de Dios.
No más pero tampoco menos
que las aves, que las plantas,
que los ríos, que los mares,
en fin que las otras criaturas.

Hombre,
la ternura es la poesía que el divino Hacedor
puso en la creación, es herencia de él.
Aquellos que no tienen ternura
se han quedado como reptiles
encerrados en forma humana.

Hombre, a ti te digo,
toma a tu hijo y enséñale a caminar.
Al principio seguirá tus pasos,
serás el espejo donde se mirará.
Por ello debes ser siempre,  para él,
espejo limpio, bien pulido,
espejo de agua cristalina
donde alcance a ver en el fondo tu alma.
¡Tus actos deben  ser nobles y sinceros!
Erradica la hipocresía de tu vida,
saca la envidia de tu corazón.
Ellas  son un lastre innecesario
en el camino de la vida.
Causan al hombre muchos males
desviándolo del divino proyecto
del  Creador.

Enséñale que,
Deberá mirar siempre de frente
a sus semejantes, cuando les hable,
y si alguna vez ha de mirar hacia abajo,
a un hermano, es porque está luchando
con él para levantarlo.
Qué no alce la voz al hablar,
porque la verdad en la palabra
no necesita gritos, ¡Sino sabiduría!

Enséñale que la mujer
es la flor más hermosa de la creación,
que ha de admirar su belleza
porque es un regalo del creador;
que ha de amarla,
pero también tiene la obligación
de respetarla, de cuidarla.
Recuérdale que su madre:
¡Es una mujer!

Enséñale el amor al trabajo,
pues con él se satisfacen
las necesidades materiales.
Que trabaje para vivir bien,
más nunca sea esclavo del trabajo.
Enséñale el valor de cada moneda
ganada con el sudor de la frente.
Que si una moneda se pierde
pierde todo el hogar, no sólo él.
Qué en el hogar tiene derechos,
Pero también obligaciones
.
Enséñale que el bienestar
procurado honradamente
agrada al Creador, su Dios.
Enséñale a proveer todo
a su familia con su trabajo,
que no envidie nunca al que tiene más.
A veces tener más sólo es sinónimo
de tener malas entrañas,
malos sentimientos,
maldad en el alma.

Hombre, llegado el momento,
tu hijo habrá de marcharse,
dejará tu casa para seguir su camino.
¡No temas!  ¡Déjalo irse!
Si todo lo que le diste con paciencia,
durante muchos años
lo lleva en su alma,
el mundo habrá ganado,
tendrá para él
a un ser humano
digno de vivir la vida.
Como padre, vigila nada más
aquel camino por donde un día se fue.
Si vuelve, es para pedirte consejo
porque algo falta en su vida;
si no, es que todo quedó bien hecho.
Has de tener claro en tu mente,
que aunque es tu hijo y lo engendraste,
le diste todo tu cariño,
lo guiaste con amor por el camino,
¡No eres tú!

Ahora que se ha marchado,
que se bifurcan los caminos,
no seguirá el tuyo, sino caminará el propio.
No tendrá tus pensamientos,
sino los que broten de su mente.
Sus sentimientos no serán los tuyos,
sino aquellos que con tu ejemplo
y ternura, él logró formarse.
Tu alma no será la de él,
pero tu espíritu estará con él.
Tus ideales no serán los de él,
él mirará más alto que tú,
porque la vida ha adelantado
ya no es la misma de tu generación.
En cada generación la vida
da un salto para adelante,
hoy es mejor que ayer
pero aún más imperfecta que mañana.

Así como toda criatura pensante,
de este vasto universo, quiere
que su hijo viva en un mejor mundo,
así un día, tú también lo deseaste;
que cada quién hiciera de su hijo un hombre
que no lastimara a su hermano
para no ser lastimado por él.
Hombre, tienes que esforzarte por
hacer bien a tu hijo,
él recibió a través de ti
la  herencia maravillosa de trasladar la vida.
Es la parte divina del hombre
dada por el Creador del universo,
y por ello, es responsable de entregar
¡Un mejor mañana a la humanidad!


Lilian (Bella), de Minoldo Gramajo González imprimir | correo
I
Bella,
¿Por qué del universo,
lo negro tomaron tus ojos?
¡Para que naciera este verso!

II
Abres los ojos arqueando las cejas
Esas miradas que del iris escapan,
¿Cuáles son sus pasiones?
¡Romper corazones!

III
Divina se dibuja tu boca,
cuando hablas con la palabra loca,
¿Para qué esa espina que da dolor?
¡Es para matar de amor!

IV
Esbozando la pícara sonrisa.
Giras y se agita la cabellera
¿A dónde te lleva la prisa?
¡Al encuentro de la primavera!

V
Esa enigmática mirada
de profundo mirar diverso.
Bella, ¿Qué sabes del amor?
¡Es una flor en el universo!

VI
El negro profundo del iris vacío
con que miras al mundo que no te va.
Ese furtivo suspiro, ¿a dónde irá?
¡Al corazón mío!

VII
Dicen de tus negros ojos
Que de Damasco son,
¿Qué dices tú de ellos, Bella?
¡Me los regaló una estrella!

VIII
Lo oscuro de tus ojos nació en Xibalbá
o acaso es tu sonrisa de Bulbuxyá;
la belleza de que haces gala,
¿de dónde es?
¡De Guatemala!

IX

Pregunto al final,
Mientras agitas tu cabellera de turpial
Tu enigmática belleza, ¿tiene algún nahual?
¡El también enigmático Quetzal!


Niña, de Minoldo Gramajo González imprimir | correo
NIÑA

I
Te escribiré un verso cada día
para hacer de ti, en un año,
mi mejor poesía.

II
Y tú,
me pides que te haga un verso,
siendo tú niña mía,
la mejor poesía
del universo.

III
Niña,
De reojo,
Mirada artera
de gitana,
mirada traicionera
que a soñarla llama.

IV
Pasado el estío,
temblaba la hoja.
Dime niña:
¿Por qué el rocío
a ti no te moja?

V
Batiendo sus alas desde el ocaso,
una mariposa azul,
perseguía Pegaso.
¿Acaso eras tú?

VI
nIña del amanecer
espera, aún no es el amor
lo que trae el viento
¡es un picaflor!


VII
Niña querida
Cuando una tarde, asome el amor
en tu vida,
no te abras como una flor
sé precavida.

VIII
Niña,
A la vera de tu camino,
un día hilando ilusiones,
pregunté, ¿Acaso es tu destino
romper corazones?

IX
Niña querida
que te abres al amor,
¿Dónde quedó la espina
que dio tanto dolor?

X
Niña,
Que ahora te crees mujer,
dime,
¿Dónde encontraste ese querer?

XI
Una noche frente al espejo,
Otra que no eres tú, vas a ver
Feliz Te dirá ese reflejo:
¡Que ya eres mujer!


Arbenz... 57 años después. De Minoldo Gramajo González imprimir | correo
ARBENZ…
57 AÑOS DESPUÉS.

“El fango lanzado
Sobre el ilustre patriota
Se ha secado
Y por sus grietas
Emerge en un rayo de luz
El  digno  soldado”.

            I
Arbenz encabezó
El ansia de liberación.
¿Con qué se liberó al pueblo?
      ¡Con la revolución!

            II
El 20 de octubre,
¿Quién despidió al tirano bravucón?
      ¡La Revolución!

            III
Para que Arévalo gobernara
Con libertad,
¿Qué dio Arbenz a la revolución?
      ¡Lealtad!

           IV
Arbenz quiso terminar el feudalismo.
¿Qué propuso?
   ¡Desarrollo y capitalismo!

            V
¿Quiso liberar al campesino
sin tener sangre cobriza?
¡Sí la tenía, la mamó de su nodriza!

           VI
Aparte de libertad,
¿Qué más dio Arbenz al país?
     ¡Dignidad!

         VII
Al decir progreso, a temblar los puso,
¿Qué hizo rugir a la bestia esteparia?
     ¡La reforma agraria!

        VIII
Pregunto en el tiempo a la distancia,
¿Cuál fue el enemigo de la revolución?
     ¡La ignorancia!

         IX
Aquellos de estirpe mala,
¿A quién traicionaron junto al presidente?
     ¡A Guatemala!

         X
Los que lo traicionaron,
¿Cuál es su sitio y su gloria?
   ¡El retrete de la historia!

         XI
¡Presidente he ahí a su pueblo!
¡Pueblo he ahí a tu presidente!
¿Qué mensaje el nuevo octubre traerá?
     ¡La revolución volverá!

         XII
Y una pregunta postrera,
¿Quién dio a Guatemala esperanza?
    ¡El Coronel de la Primavera!


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