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LA FLOR AMARILLA DE LOS SEPULCROS imprimir | correo
LA FLOR AMARILLA DE LOS SEPULCROS

Aúllan coyotes y rompen la noche:
pelean con el viento.
"Es mala seña..."

Antes los tecolotes
cantaban de vez en cuando,
ahora cantan a cada rato.
"Es mal agüero..."

Un viento de muerte baja de la cumbre,
helado, muerde como chucho con
rabia...
y las flores se agachan, tienen miedo
y antes del mediodía se marchitan.

Si pudiéramos regresar a aquellos
tiempos
cuando la tierra cantaba con los
hombres.

Hoy los vástagos son cortados de tajo,
los gritos de los chiquitos
a nadie conmueven, a nadie importan:
el cielo abre su boca y traga
el grito que ahoga la muerte.

¿Por qué somos perseguidos los indios?

¿Qué te hemos hecho, Guatemala?

¿Por qué ese odio, esa sed de sangre...?

Nosotros no le debemos nada a la
muerte.

¿A dónde ir, por qué huir?

Si aquí se asentaron nuestros
antepasados,
aquí nacieron nuestros abuelos,
aquí nacieron nuestros padres,
aquí nacímos y aquí nacerán nuestros
hijos;
esta tierra es nuestra.

¿Por qué buscar refugio en otra parte?

¿Por qué hemos de ser peregrinos?

Pajaritos de los barrancos:
Güis-güil, Tuc-tuc, Chaper-pantuj,
vengan a llorar conmigo,
mi tristeza es grande
y la herida duele.

Nuestro cacaxte lleno de sufrimientos,
nos escondemos para que no se burlen
de nuestro llanto,
ahogamos nuestro lloro en los ríos.

¿Acaso es delito ser indio?

Desde hace 500 años viene esta
persecución.

Matan indios bajo cualquier pretexto:
han borrado pueblos y aldeas enteras.

Señor de los cielos,
Señor de la tierra:
¿En dónde estás cuando pasan estas cosas,
por qué consentís a los asesinos...?

Somos pobres pero trabajadores,
nuestro pecado es ser honrados.

Vivimos en la miseria y en la tristeza
y aún así, resistiendo desde nuestra
cultura.

¿De dónde vino esta maldición?
¿De dónde salió este remolino
con garras de animal grande,
con ojos que parecen barrancos sin
fondo,
que apaga vidas
para mantener la oscuridad del terror...?

Los animales de los montes se pelean
pero no se matan entre sí.

¡Que estallen los volcanes!
¡Que arrojen fuego!
¡Que tiemble, que se raje la tierra
y se trague todo, todo, todo..!

Aquí nadie quiere paz,
aquí hay hambre de muerte,
los hombres están ciegos,
las leyes están sordas,
los caminos están torcidos...

La noche no da muestras de acabar,
la muerte anda borracha hartándose
de sangre,
las sombras del crimen
extienden sus alas y tapan la luz,
murciélagos danzan entre llamas de
odio:
¡fuego negro!

¿Jawchí coj be wi? chi xe coj´iwi ri q´a mam,
chi xe co´jiwí ri q´a tat,
chi xoj alaxicwí...

La justicia no habla en lengua de indios,
la justicia no desciende a los pobres,
la justicia no usa caites,
la justicia no camina descalza
por caminos de tierra...

Gritos aquí,
gritos allá,
gritos por todos lados,
la prepotencia se impone: pela los
dientes; y nosotros aldeanos y puebleros
tragándonos
la saliva amarga de nuestra impotencia,
sin poder defendernos más que
con nuestros humildes pechos
desnudos.

Caminamos por calles,
caminos y callejones, con miedo:
¿quién va adelante, quién viene atrás,
qué fue ese ruido..?
cualquier sombra provoca sobresalto,
el aleteo de un zopilote asusta, nos hace temblar el alma.

Se han abierto los portones del mal
y los mandaderos de la muerte
andan de noche y de día
haciendo matazones...

Las cumbres están llenas de Coxguaj:
"flor amarilla de los sepulcros"
y la tarde amarilla
igual que la flor de muerto
muere detrás de la loma.

¡Sol!
volvete humo, tizná el cielo,
quemá la tierra,
estamos de duelo,
mi gente,
mi sangre,
mi pueblo...

El horizonte gris es triste.

Aquí se ha perdido la vergüenza,
fuego arde en los caminos,
pobreza, hambre y soledad
se arrastran sobre el polvo.

Los patojitos mastican miserias
y tragan sustos, corren sin saber hacia
dónde:
¡qué doloroso es ser huérfano!

En este país de analfabetas
no podemos presumir de ateos:
¿pero, entonces, en qué "dios"
creen esos que no respetan la vida
humana?

Somos muchos,
nuestra presencia no se puede negar,
callados pero no mudos:
las chirimías,
los tambores,
las marimbitas rurales,
las cofradías, los bailes de
enmascarados
en las fiestas de nuestros pueblos, existencia?

¿No son la muestra de nuestro amor
por la tranquilidad y la paz..?

En este país nos ven
sólo para fines egoístas:
los políticos se paran sobre nosotros,
los terratenientes nos explotan,
las religiones nos confunden,
y las oficinas de turismo nos exhiben...

Todo esto me desgarra el corazón.
Hermano,
tomémonos este vaso de agua clara,
cantemos aquel cantito del sanate,
démonos un abrazo, olvidá tu tristeza
apenas te puedo mirar entre mis
lágrimas
buscá hoy tu contento
porque mañana...
¡quién sabe..!

Humberto Ak´abal, poeta guatemalteco, autor de El Guardián de la Caída del Agua, El Animalero, entre otras publicaciones. Trabaja en la preservación de la tradicion oral quiché.


Humberto Ak’abal imprimir | correo
AK’ABAL, Humberto
Totonicapán, Momostenango, Guatemala, 31 oct, 1952
Poeta y narrador.
Habla, lee y escribe k’iche’, español, italiano y francés. Autodidacto, trabaja en la preservación de la tradición escrita maya-k’iche’. En 1993, la APG le otorgó el Quetzal de Oro por Guardián de la caída de agua, poemario que también fue declarado Libro del Año. En 1995, la Facultad de Humanidades de la Usac le concedió el diploma Emeritissimum. Fue el primer poeta latinoamericano en obtener el premio internacional de poesía Blaise Cendrars 1997, en Neuchatel, Suiza, y el premio continental Canto de América de Literatura en Lenguas Indígenas 1998 otorgado por UNESCO, la SEP, Escritores en Lenguas Indígenas y la Casa de los Escritores en Lenguas Indígenas. En 2003 le otorgaron el Premio Nacional de Literatura en Guatemala, que rechazó. En Italia le concedieron el premio internacional de poesía Pier Paolo Pasolini, en 2004. En 2005, el Ministerio de Cultura de Francia lo nombró Chevalier de L’ordre des Arts et des Lettres. Impartió talleres de poesía en la Schule für Dichtung, Viena, Austria, en 1996. Ha participado en congresos y encuentros nacionales e internacionales y realizado lecturas de su poesía en auditorios y universidades de Alemania, Argentina, Austria, Colombia, Costa Rica, El Salvador, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Honduras, Italia, Japón, México, Panamá, Suiza, Venezuela. Es miembro de la Accademia Mondiale della Poesia de Italia. Su poesía ha sido traducida al alemán, catalán, francés, hebreo, inglés, italiano, japonés, sueco.



Tomado del Diccionario de Escritores Guatemaltecos de Carlos López

 
 
 

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