Para mi, basta... De Carlos Luis González
Y tú... feliz... ¿Qué ha sido de ti? Me preguntaba... Y precisamente ayer recibí noticias tuyas. ¡Mucho! me dices. Muchísimo ha sido de mi... ¡Estás tan preciosa! Ángel mio. Y tú, estás feliz. No te lo reprocho, es más, estoy satisfecho... Si de nosotros dos, Dios quiso favorecerte a ti, con eso, para mi, basta...