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Quiero navegar el mar profundo de tu cuerpo
con la barca de mis labios, de norte a sur y de este a oeste
que los poros de tu piel sean mi carta náutica
recorrer cada milímetro cuadrado de tu cuerpo
y cubrirlo con la medida sedienta del beso,
sudar las paradojas de mi delirio sobre tu espalda
descender las veredas de tu cuello embriagador
hasta alcanzar las cumbres de tus pechos.
Orientarme por el dulce canto de tus gemidos
explorar la geografía de tus fronteras y cruzar tus limites
izar la velas en el polígono de tu vientre encrestado
travesía guiada por el fulgor de tu mirada
faro que me permite llegar a la bahía de los sueños
en frecuencia cósmica modular al ritmo de la pasión
perdiéndome en la imprudencia de tus espasmos
para encontrarme en un mundo dimensional.
Tu ser y mi ser igual a nuestro ser al cuadrado;
brazos, piernas, manos y labios entonando
la antigua melodía de cromosomas en flor,
magnetismo de polos opuestos en perpetua atracción
remolinos de polvo estelar deshojando girasoles de amor,
la rosa de los vientos guiando el latir de corazones
navegante, pirata y naufrago de tu isla encendida
tus caderas señalando el rumbo hacia tu bitácora.
Timonel del deseo y corredor de barquilla
giroscopio y ampolleta indican que el éxtasis se aproxima
cruz geométrica midiendo la temperatura del alma
astrolabio atado a tu cintura en movimiento
cuadrante de plomada apuntando al monte de Venus
girando tres grados al rededor de tu radio horizontal
cronómetro nocturno que no detiene el tiempo
y culmina con el derrame en la latitud central de tu ser.
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