La noche, de Isabel de los Angeles Ruano
Qué edad, qué frío, qué tormenta puede ser más terrible que una noche a solas, una noche sin nada, una caverna olvidada, un pasaje secreto, de hielo. Y digo una noche a solas una noche de tiempo. Y no hablo de sexo ni del calor de un cuerpo, no hablo de alguien, de algo, hablo de una noche a solas frente al universo, en el infinito, a solas con el cosmos chispeante, con preguntas fósiles, con nosotros mismos, con todo.