| Los farsantes, de Isabel de los Angeles Ruano | |||
| Para ir decapitando monumentos hace falta el silencio, los santones hicieron sus columnas pero no tienen estandartes. ¿Qué lugar daremos a cada quién en nuestra historia? Ya ni siquiera importa, los héroes están muertos y cada quien fabrica sus hazañas. El tiempo es un invento malévolo, nunca aprendió a creer en la verdad porque nació desnudo como los hombres, y, además, ¿es que existe la verdad? | |||
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