El Llanto de un Padre. Olga Angélica Aragón Castañeda.
Ala puchica, correle vieja que ya la nena muy tarde va! Mirá que el cura, nomás lleguemos un gran sermón, nos ha de echar! Ya sé que chillando estabas, en el rincón del gran zaguán,  que porque dices que se nos marcha, que ya nos deja, que se nos va. No llores mija, ponete alegre que muy prontito va a regresar, con muchas risas de muchachitos, que nuestra casa han de alegrar. No llores vieja, ponete alegre que mi chiquita se va a casar, no seas tan terca, y a Dios merito, las gracias da, pues no se muere, sino que busca su felicidad. Hay mira vieja,  que me has fregado, pues orita mismo, me has hecho llorar, pues mi chiquita, mi retoñito... ya no vendrá para sentarse en mi regazo, buscarme canas y acariciar mi calva frente o mis manos rudas, al regresar, de un largo día de arduo trabajo, para alimentos poder ganar. Sí mi viejita, ya estamos solos, pero pensemos que ella vendrá, y por esa puerta regresará cargando ichocos bellos, que risas traigan a esta casa que fue su hogar.