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                                 <title>Entradas más recientes en @ Poesía - Poetas - Poemas</title>
                                 <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/index.html</link>
                                 <description>Estas son las entradas más recientes en Poesía - Poetas - Poemas</description>
                                 <lastBuildDate>Sat, 19 May 2012 15:00:21 GMT</lastBuildDate>
                                 <language>en-us</language>
                                 <generator><![CDATA[Poesía - Poetas - Poemas]]></generator>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Poema, de Julio C. Palencia]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/30/poema-de-julio-c-palencia.html</link>
                                    <pubDate>Fri, 6 Apr 2012 02:11:35 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[
  <br />Para Fermín y Rafael
<br />
<br />Toda mi lengua
<br />se ilumina
<br />de colores fugitivos
<br />bajo la piedra viva
<br />y poderosa de tu nombre.
<br />
<br />Me hinco sobre mi sangre
<br />para escuchar tu silencio
<br />de signos y garabatos ininteligibles.
<br />
<br />La razón es idiota criatura
<br />para medir tu respiración vegetal
<br />y tu estatura.
<br />
<br />No hay huella que preceda a tus pasos
<br />en la perpetua y alta voz
<br />del día dividido
<br />por tu tacto líquido
<br />de sol &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; de estrella.
<br />
<br />Este es sólo el comienzo.
<br />
<br />Yo fui tu hijo
<br />y tu paciente moribundo
<br />mucho antes de ser tu padre.
<br />Siempre supe
<br />que tu mirada me precedía
<br />y quise hacer del idioma
<br />sueños &nbsp;&nbsp; &nbsp; adiós &nbsp;&nbsp; &nbsp; y todo
<br />el esqueleto de mi polvo
<br />un compañero alado
<br />del trigo aún semilla
<br />sin jaula 
<br />de chispas quemantes
<br />y trascendentes.
<br />
<br />Eres migración del agua y del aire
<br />árbol de mis pies abarrotados
<br />de hojas sueltas ya caídas.
<br />
<br />Yo soy poseedor tan sólo
<br />de una sombra insuficiente
<br />que no alcanzará para tu sed
<br />por mucho tiempo.
<br />
<br />
<br />Tomado del libro Todos los silencios
<br style="font-weight: bold;" />Publicado en el 2001 por la Universidad Autónoma del Estado de México UAEM
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Del amor cuando empieza, de Julio C. Palencia]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/29/del-amor-cuando-empieza-de-julio-c-palencia.html</link>
                                    <pubDate>Sat, 11 Feb 2012 17:30:40 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Me hago el dormido
<br />cuando se acerca la hora del sábado en que vendrás.
<br />
<br />Quiero que me encuentres dormido, listo para ti.
<br />
<br />El amor, cuando empieza, es siempre animal formidable.
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Soñar despierto, de Julio C. Palencia]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/28/so-ar-despierto-de-julio-c-palencia.html</link>
                                    <pubDate>Sun, 5 Feb 2012 23:11:07 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Desde que sueño despierto
<br />voy agotando con alegría los días
<br />como si fueran mis primeros pasos y temiera perder el equilibrio,
<br />como un condenado
<br />que ha olvidado
<br />el castigo que él mismo se había impuesto.
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Cantando bajo la lluvia, de Julio C. Palencia]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/27/cantando-bajo-la-lluvia-de-julio-c-palencia.html</link>
                                    <pubDate>Sun, 11 Dec 2011 00:13:24 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[para Patricia Pedroza
<br />
<br />Ella está conmigo.
<br />
<br />Yo canto.
<br />
<br />Sigo las pautas de la lluvia
<br />y de las hojas desprendidas
<br />lenta&nbsp;&nbsp;&nbsp; liviana
<br />vocalización del arcoiris vegetal
<br />rojo
<br />verde&nbsp; amarillo
<br />azul&nbsp;&nbsp; múltiple abrazo.
<br />
<br />La tarde cae llena de cuervos
<br />en todos los octubres fugitivos
<br />y ella cuenta una &nbsp; &nbsp;&nbsp; dos&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; hasta cien mil
<br />las hojas del otoño
<br />que aún no llega.
<br />
<br />Canto desde su sonrisa
<br />desde sus mares
<br />una canción a medias un tartamudeo.
<br />
<br />Ella ríe &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; me acaricia el alma.
<br />
<br />Hemos llorado tanto juntos
<br />que a veces olvidamos
<br />con qué letra empiezan nuestros nombres.
<br />
<br />Se prolonga su cabello
<br />hasta los altos mares metálicos&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; vagabundos
<br />y la levanta el viento
<br />como un papalote
<br />una bruja benévola y sin escoba
<br />un árbol infinito de sombra poderosa profunda.
<br />
<br />Me quedo sin voz.
<br />
<br />Ella está conmigo.
<br />
<br />Poco importa si se apaga el canto.
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: No Sirve de esa manera, de Julio C. Palencia]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/26/no-sirve-de-esa-manera-de-julio-c-palencia.html</link>
                                    <pubDate>Fri, 7 Oct 2011 14:02:55 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Qué vulgar el amor cuando semeja un triste Ministerio de Estado
<br />qué desgracia que se parezca a una Secretaría de Gobierno
<br />en donde el trámite es todo lo que importa
<br />y el cuidado de la apariencia sin sentido
<br />malbarata todo este amor que nos tenemos
<br />y que se queda en ganas, sólo en unas ganas absurdas de amarnos.
<br />
<br />No sirve de esa manera, amor.
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Discurrir de transterrado, de Julio C. Palencia]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/25/discurrir-de-transterrado-de-julio-c-palencia.html</link>
                                    <pubDate>Wed, 14 Sep 2011 22:12:55 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Este discurrir diario
<br />desterrado obligado voluntario
<br />lejos de una patria sin memoria
<br />donde los muertos se mueren para siempre
<br />nacen héroes sin vida sin épica sin gloria
<br />y un aire enfermo inunda los libros de historia
<br />cansado de repetir el mantra
<br />donde se esconde un mejor futuro
<br />un presente decente.
<br />
<br />Este discurrir diario
<br />de transterrado
<br />alejado de una patria que ha olvidado su nombre
<br />y se refiere a sí misma como algo que fue aunque no haya sido nunca
<br />una patria con muletas
<br />y sin abecedario épico
<br />una patria fantasma
<br />una mísera condena
<br />donde somos nada y nos llamamos nadie
<br />ante los ojos desorbitados de un niño.
<br />
<br />Este discurrir de desterrado antiguo
<br />donde la patria alumbra con luz vieja
<br />y calienta con los trapos y la carne que uno mismo se trajo
<br />como en tiempos de tinieblas de guerra de tragedia
<br />cuando alrededor de una fogata nos sentamos
<br />y algunos temblamos de frío y otros de miedo.
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Recuerda cuando me querías, de Julio C. Palencia]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/24/recuerda-cuando-me-queryas-de-julio-c-palencia.html</link>
                                    <pubDate>Fri, 9 Sep 2011 23:07:17 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Un supereón está formado por eones,
<br />los eones por eras y las eras por períodos, 
<br />éstos por épocas y las épocas por edades. 
<br />
<br />Que tu memoria atisbe el amor que me tenías hace millones de años.
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: De los pasos, de Julio C. Palencia]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/23/de-los-pasos-de-julio-c-palencia.html</link>
                                    <pubDate>Sun, 4 Sep 2011 19:40:01 GMT</pubDate>
                                    <guid>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/23/de-los-pasos-de-julio-c-palencia.html</guid>
                                    <description><![CDATA[Te digo los pasos alegres y también los tristes:
<br />los alegres
<br />por si acaso una alegría pudiera compartirse,
<br />y los tristes
<br />para no sentarse a llorar tan solo.
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Don Pollo, de Julio C. Palencia]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/22/don-pollo-de-julio-c-palencia.html</link>
                                    <pubDate>Sun, 4 Sep 2011 19:39:00 GMT</pubDate>
                                    <guid>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/22/don-pollo-de-julio-c-palencia.html</guid>
                                    <description><![CDATA[
<p style="text-align: right;">A Rafael Palencia, mi abuelo.</p>
<p>En su juventud, decía,
  <br />había sido guardabosque en Petén
  <br />siendo la tierra virgen y distinto de la tristeza que es ahora.</p>
<p>Allí, de un árbol que rozaba el cielo
  <br />cayó un gorila, un homínido grande y peludo,
  <br />al que mi abuelo no sin mucho esfuerzo
  <br />hizo huir a bala limpia.</p>
<p>Igual, liberó a una aldea
  <br />de una serpiente enorme
  <br />que devoraba las crías más chulas pero descuidadas
  <br />de los marranos.
  <br />Enorme era el animal aquel, decía.</p>
<p>Otra ocasión libró a una campesina
  <br />joven
  <br />de un grupo de serpientes
  <br />acostumbradas por las noches a chupar
  <br />la leche de sus pechos.
  <br />!Cosa rara, nos decía!</p>
<p>Salido de una línea de Borges, mi abuelo,
  <br />un Tarzán apacible y bondadoso.</p>
<p>Guardabosque de una selva virgen
  <br />en los años 20 de no sé que siglo,
  <br />en un tiempo que parece ahora muy lejano
  <br />y donde mi abuelo comandaba
  <br />una legión completa de animales
  <br />que no entendían de ley ni obediencia.</p>
<p>
  <br /></p>]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Un guatemalteco entre birmanos]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/21/un-guatemalteco-entre-birmanos.html</link>
                                    <pubDate>Mon, 18 Jul 2011 01:45:40 GMT</pubDate>
                                    <guid>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/21/un-guatemalteco-entre-birmanos.html</guid>
                                    <description><![CDATA[Llegué a la escuela de ESL (inglés como segunda lengua) una mañana lluviosa en abril del año 2000. Llegué como pollo mojado, literalmente, porque ningún paraguas es suficiente para el Vancouver lluvioso de todas las estaciones del año. Al entrar al aula me dió la bienvenida Fibi, la que sería mi profesora&nbsp; por cuatro meses, griega-canadiense maravillosa que 4 veces por semana durante algunas horas me enseñaría inglés. Me dirigí al único lugar disponible y ya allí una mujer blanca de cabello negro, mujer que aún hoy extraño, me indicó a señas que me sentara. Era Vejna, de Sarajevo. En la mesa, redonda, además de Vejna ocupaba un espacio Rosy, de Vietnam, Heidi, de China, y Lydia, al igual de Vejna, de Bosnia Herzegovina. Aunque yo suponía saber un poco de inglés, en aquel lugar me sentí completamente perdido, sin entender una j. A mi lado derecho, en otra mesa, era la fiesta completa, provocada por quien luego sabría era Rajesh, joven punyabi, Gualdo, hombre maduro chileno, y Thin, de Birmania, estado socialista fundado en 1962 y luego convertido en Myanmar. Era el segundo nivel de inglés de ESL, al cual había sido asignado y mi primera impresión fue que yo había cometido una equivocación al sobrevalorarme en ese idioma.
<br />
<br />La mayoría de estudiantes eran asiáticos y de Europa del Este. Thin era un hombre joven, no superaba los 26 años, y hacía poco se había convertido en padre. Su esposa era igualmente de Myanmar. Con Thin tuvimos una relación de respeto, sin llegar a ser una relación intima de amigos tal y como la conocemos. Era lo que podía darse entre nosotros. El de Myanmar, yo guatemalteco. Ambos con un inglés básico, en donde mucho de lo que decíamos era sobreentendido. El no tendría más de 6 meses en Canadá, yo menos de 3. Los birmanos asilados en Canadá eran todos, me parece, no sé de alguna excepción,&nbsp; simpatizantes o miembros de la guerrilla derechista en contra del gobierno establecido de naturaleza socialista y partidarios de Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz en 1991, hija de Aung San (fundador del ejército birmano), a quien ellos consideraban un bastión de la democracia y la libertad. En 1990 había sido objeto, decían, de un fraude que le había impedido llegar al gobierno de su país.
<br />
<br />Thin era un hombre delgado y más bien bajo de estatura. Su rostro, afable, a diferencia de algunos de sus paisanos que tenían facciones muy duras. En cierta ocasión, caminando sobre Broadway Street, le pregunté sobre sus tatuajes en los brazos, mismos que otros de ellos también tenían. El caminaba de la mano de su hijo que se entrenaba apenas en sus primeros pasos. Se abrió ligeramente la camisa y en su pecho tenía muchos tatuajes más. Me comentó impasible que cada tatuaje era para agradecer que había regresado con vida de combates igualmente diferentes. Yo sabía que los birmanos en Canadá provenían de la guerrilla considerada derechista, pero nunca me había pasado por la mente que aquel hombre dulce y cariñoso con los suyos había sido un combatiente directo. Pasado algún tiempo me invitó a una reunión en su casa, con su familia y paisanos suyos, y en donde al ofrecer yo llevar algo de tomar o comer, me dijo que no había necesidad de eso. Lo que menos sobra en Canadá para los recién llegados es el dinero. Nunca está de más y siempre escasea. Dije que sí a la invitación, pero no sabía qué hacer con certeza.
<br />
<br />Consulté el caso con mi mujer. Le di detalles completos. Ella me hizo entender que sería una desatención haber dicho que sí y luego no ir. No tenía nada que perder y además Thin era compañero de clase y uno de mis amigos allí. Yo no quedaba muy tranquilo con saber detalles de su pasado, sobre todo teniendo yo mismo una hermana desaparecida, un tío y muchos de mis amigos asesinados por el ejército guatemalteco en las matanzas de la segunda mitad del siglo XX. Mi mujer no quiso ir, me dijo una y otra vez que la invitación había sido de carácter personal.
<br />
<br />Thin vivía en aquel entonces en Broadway street casi esquina con Knight avenue. Era un edificio de departamentos de no más de 4 pisos igual a los muchos que hay en Canadá. Vivía en el primer piso, el cual es casi siempre más económico ya que el frío cala hasta los huesos cuando neva, aunque tiene la ventaja de estar a pie de calle. Entré, y yo era el único allí no birmano. Sin embargo, no fue eso lo que llamó más mi atención sino la imagen central de la sala, que dominaba todo el escenario. Era una cuadro en el centro mismo del comedor, amueblado de manera muy sencilla, como la casa de todo inmigrante o refugiado. La imagen de la que hablo era del Che Guevara.
<br />
<br />La comida fue muy sabrosa, toda estilo birmano, un poco china y un poco sin poder describirla plenamente, y de un brandy con etiqueta de cherry, de sabor dulce y muy barato que fue responsable de un dolor de cabeza enorme al día siguiente, pero al cual eran aficionados los anfitriones.
<br />
<br />La atención de Thin y su esposa fue inobjetable, aún con cierta incomodidad de algunos de sus paisanos por tener a alguien extraño allí, lo cual consideré normal. Ser amigo de Thin era suficiente para ser aceptado. Yo no pregunté cosa alguna sobre el retrato dominando la sala sino hasta pasadas algunas botellas de cherry. Thin fue el más explicito entre todos: El Che Guevara estaba allí porque era un símbolo para ellos.&nbsp; Era un símbolo universal que les recordaba que había que defender hasta con su vida lo que se consideraba correcto y que había que abandonar toda comodidad por sus ideales. Era para ellos la imagen más exacta de un patriota.
<br />
<br />Aquello fue inesperado para mi. Una verdadera sorpresa, una enseñanza sobre la tragedia humana, de la cual yo era parte. Estuve con ellos hasta muy entrada la noche fría del final del verano canadiense.
<br />
<br />Pasados algunos meses, Thin emigró de Vancouver a Regina, capital de Saskatchewan,&nbsp; lugar en donde se creía era más fácil encontrar trabajo, mismo que escaseaba en Vancouver para emigrantes recientes y con mal inglés. Muchos de sus paisanos de hecho emigraron hacia el mismo lugar.
<br />
<br />Un día recibí una llamada: era Thin, saludando y ya extrañando Vancouver, considerado irrisoriamente el trópico canadiense, y con un frío, decía, que calaba como sólo cala la muerte, hasta los huesos.
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: La saga del jaguar]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/20/la-saga-del-jaguar.html</link>
                                    <pubDate>Sat, 4 Jun 2011 17:30:12 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Los felinos son inmensos. Así mi nahual.
<br />
<br />En El Salvador
<br />En 1980, años de lucha popular intensa, varios chapines visitamos la Universidad de El Salvador por unos días, y de allí salimos en apoyo a una huelga de campesinos en una&nbsp; finca en Suchitoto, muy cerca del Volcán Guazapa, a no más de 50 kilómetros de San Salvador.
<br />
<br />En la finca, nuestras tareas eran básicamente de entretenimiento: teatro, música, literatura y uno que otro chiste. Otra de nuestras actividades era ayudar en la vigilancia nocturna y permitir así un descanso a los desgastados campesinos. Unas horas de vigilancia cada noche de la semana que allí permanecimos.
<br />
<br />La finca era un terreno plano cubierto por cañaverales. Se requería caminar mucho por el sendero principal para llegar a ver otro tipo de vegetación que no fuera caña de azúcar. En un lejano extremo de la finca, hacia el norte según lo pienso, había un pequeño riachuelo que llenaba un estanque pequeño. El otro punto de toma de agua estaba hacia el sur, mucho más lejos que el primero y ya entrando a territorio menos plano. Las noches eran claras y la luna, prendida del horizonte, era inmensa en las madrugadas.
<br />
<br />La tercera o cuarta noche de vigilancia, percibí de reojo algo más oscuro que la noche misma en una parte donde el cañaveral no estaba muy alto. Un instante después, a lo lejos pudimos distinguir la silueta de un gato enorme, negro, muchos metros alejado de nosotros. Sin embargo, el felino sabía que estábamos allí. Vimos con desconcierto como se fue aproximando a nosotros hasta quedar a cosa de metros.
<br />
<br />No sabíamos qué hacer. Eramos cuatro hombres. Aquel animal grande quedó agazapado, como hacen los felinos antes de saltar. Los ojos, entre amarillo y verde, eran gemas ardientes en la oscuridad de la noche.
<br />
<br />El jaguar negro perdió interés o desistió de atacar, algo que pienso nunca quiso en realidad. Inició la retirada como una sombra profunda y pasó por la parte trasera del casco de la finca, donde se escuchó a los perros ladrar con frenesí. Todos, hombres, mujeres y niños, despertaron alarmados en la creencia que el ruido aquel era provocado por el ejército que había decidido poner fin a la huelga. Pero no, era sólo un jaguar pantera que tenía sed y acaso un poco de hambre.
<br />
<br />15 años después
<br />Me despierto en una habitación en penumbras. Tengo en mi mano algo que no alcanzo con claridad a distinguir sino después de unos segundos. Es una corbata. La tengo tomada sin mucho cuidado, casi de la punta. Noto que en el extremo opuesto hay algo más. Entre el terror y la curiosidad veo que es una pantera enorme que habla conmigo. Me queda claro que aquella corbata sirve para nada, que el jaguar negro está allí porque así lo ha decidido, amarrado a mi símbolo fálico.
<br />
<br />Lo único más o menos claro en mi memoria es su último diálogo, mismo que escucho paralizado de terror, sin que me agreda de ninguna manera el felino.
<br />
<br />-Te crees muy inteligente, ¿no es así? Pero no sabes que te falta esto.
<br />
<br />Y al decir "esto", me señala con un gesto suyo un colmillo enorme y blanquísimo entre sus fauces.
<br />
<br />20 años después
<br />Estoy en el comedor de mi casa. Es ya entrada la noche y nos preparamos para cenar. Veo a mi esposa atravesar la sala con un azafate plateado entre sus manos. Lo coloca exactamente enfrente de mí y se retira. Estoy solo, soy el único comensal, algo que rara vez ocurre. Como por encantamiento todos han desaparecido. En el azafate se encuentra una enorme cabeza de jaguar negro, me parece que está horneada. Observo fijamente y con un movimiento automático, inicio mi cena. No uso tenedor y cuchillo, arranco los pedazos suaves con mis propios dedos.
<br />
<br />Se apropia de mi una tristeza profunda.
<br />
<br />Por alguna razón, estoy convencido que devoro mis propios sueños.
<br />
<br />Y desde alguna perspectiva imposible, me veo llorar, inconsolable, mientras mastico la carne.
<br />
<br />Esa tristeza me acompaña durante muchos días.
<br />
<br />20 años y algunos meses después
<br />En la antesala de mi casa hay alegría. Sensación de profundo gozo y confianza. Un gozo no recordado por mí. Dos jaguares adolescentes, de color amarillo con pintas negras, retozan indetenibles en la alfombra, conmigo. Nos entrelazamos, rodamos y las pequeñas mordidas y lenguetazos en mi rostro generan muy dentro de mí confianza en el futuro.
<br />
<br />Estoy contengo de una forma que no había estado antes, nunca: hay un nuevo pacto, hay lugar, otra vez, para los sueños.
<br />
<br />31 años después
<br />De repente me veo tendido en el suelo, como durmiendo en algún lugar que muy bien puede ser mi casa pero no estoy seguro. Tengo el brazo derecho cruzado sobre mis ojos, para evitar la luz. Los entreabro y veo a mis pies un enorme jaguar amarillo con pintas negras. Me husmea lentamente, y noto que es un felino magnifico. Desde el instante mismo que lo veo, me quedo paralizado, lleno de asombro y terror. El jaguar se aproxima a mi cabeza, y empuja mi brazo con pequeños golpes. Me siento desprotegido, de una sola mordida puede arrancarme el brazo si así lo quiere. Intento quitar el brazo de esa posición y muy pronto caigo en cuenta del error ya que dejo mi rostro al descubierto. Su profunda respiración revienta sobre mis mejillas y un poco de su baba cae sobre mi frente.
<br />
<br />Aunque el terror y el miedo me invaden, extrañamente me siento seguro. Estoy convencido que no atacará.
<br />
<br />Percibo que el jaguar no está feliz, hay un reclamo sordo en cada tope que se da sobre mi cabeza.
<br />
<br />No sé lo que quiere, no entiendo.
<br />
<br />Nunca he entendido.
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Ítaca eterna]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/19/-taca-eterna.html</link>
                                    <pubDate>Wed, 9 Feb 2011 19:44:29 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Hacia dónde se regresa no lo sé.
<br />
<br />Quizá a la imaginada añorada tierra tuya.
<br />
<br />La sutil, la perfecta en el sueño,
<br />la desgarrada Dulcinea del recuerdo.
<br />
<br />Se regresa, pero sin rumbo
<br />a ser otro, a encontrar otro mundo
<br />a rendirle tributo al recuerdo
<br />a encontrar la memoria viva de los ya muertos.
<br />
<br />Escribes estas líneas trastabillando
<br />sin ritmo ni tono ni encantamiento
<br />las escribes para liberarte
<br />y desatar en cada letra el llanto.
<br />
<br />No ofrezco el sosiego envejecido de los años
<br />el tranquilo aparato de la comodidad
<br />el acomodo necesario de la comida y el Estado
<br />un burócrata predecible y acabado.
<br />
<br />A mi me persiguen las hormigas
<br />me impiden quedarme en reposo
<br />y la nada se resiste a guardar en mi regazo
<br />una brocha gorda de pintor barato
<br />he crecido hacia no se qué
<br />me eternizo en otros que no existen
<br />me crecen flores y espinas
<br />y la boca se me llena de oraciones
<br />hacia un dios que aún no invento.
<br />
<br />Extiendo mis brazos y reparto besos a fantasmas vagando en mi memoria
<br />repito frases, situaciones alejadas entre sí por muchos años
<br />toco una puerta que parece falsa y entro a un mundo verdadero.
<br />
<br />Me gusta tu presencia, la que es silenciosa
<br />la que no pretende nada. Tu amistad simple.
<br />
<br />He crecido hacia un no se qué.
<br />
<br />El medio día se planta portentoso
<br />canta la luz todos los tonos
<br />con el viento.
<br />
<br />La vida es aún una canción que no comprendo.
<br />Me maravilla.
<br />
<br />Va tarareando una tonada que me gusta
<br />silbido medio chueco medio dulce
<br />susurro de amor de color incierto.
<br />
<br />Un niño de Mixco husmea desde el recuerdo hermoseando la mañana
<br />sonríe y me vacía el alma de tanta ausencia
<br />y de líneas no escritas
<br />por indecibles.
<br />
<br />
<br />Autor: Julio C. Palencia
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: El camino es nuestros pasos]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/18/el-camino-es-nuestros-pasos.html</link>
                                    <pubDate>Fri, 21 Jan 2011 00:54:37 GMT</pubDate>
                                    <guid>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/18/el-camino-es-nuestros-pasos.html</guid>
                                    <description><![CDATA[Salí de Guatemala en enero 21 de 1982. El mismo día que, ya en el autobús, leí en el&nbsp; periódico sobre la muerte de Edgar Palma Lau, junto con otros combatientes, en una casa de Tikal II. Muy temprano, mi suegro, Raúl Pedroza Montenegro, nos había encaminado a Paty y a mí hasta la terminal de autobuses, en donde ya para despedirme le dije: en dos años estaremos de regreso. Don Raúl falleció hace muchos años y yo cumpliré 29 de estar fuera de Guatemala. El futuro se nos plantea siempre como una incógnita.
<br />
<br />Yo había llegado a la casa de Don Raúl a instancias de mi padre. Un intento de secuestro en el anillo periférico me impedía quedarme en casa o en una de algún conocido muy cercano. Andaba de un lugar a otro, como quien dice, arriesgando el pellejo. Para medianos del 81, mi padre y yo ya habíamos tomado la decisión de que tendría que abandonar el país. Y los últimos seis meses los viví para que así fuera. Hubo sí, puntos que no se consideraron y que cambiarían todo el escenario imaginado. En casa de Don Raúl, en la cual habría de hospedarme un mes, estuve en realidad los seis meses previos a mi salida, y para mi fortuna, enamorado de su hija y bien correspondido.
<br />
<br />Nada simple fue decirle a mi padre y a Don Raúl nuestra decisión de salir juntos, ella y yo. Mi padre, él ya en la Ciudad de México, al decirle por teléfono, refunfuñó y pidió que lo pensara muy bien, que eso complicaba de forma innecesaria todo. Sin embargo, cuando yo abrí la boca fue porque no había fuerza terrenal que me hiciera cambiar de opinión.
<br />
<br />Al comentarle a Don Raúl sobre nuestra idea, vio penetrantemente a Paty, su hija, y le dijo que el apellido de ellos no era Castillo, Gutiérrez, o algún otro apellido adinerado de Guatemala, y que si esa era su decisión él la respetaría. A partir de aquellas palabras suyas, su apoyo fue completo.
<br />
<br />Los años 80, 81 y 82 fueron de mucha angustia, persecución y muerte debido a la represión desatada por los paramilitares, policía y ejército guatemaltecos contra el movimiento popular e insurgente. No creo que haya militar de esa época que no tenga las manos manchadas de sangre de compatriotas.
<br />
<br />Esos años fueron muy difíciles económicamente para todos nosotros. Mi padre tendría cerca de dos años ya en México, y mi hermano, hermanas y mi madre hacían chocolate para vender y con eso ayudarse a sobrevivir. Yo soy el hermano mayor y en el 82 tenía apenas cumplidos mis 20 años. Todos los demás eran como una marimba de hermanos.
<br />
<br />A los 20 años ya era viejo. Y tenía en el espíritu un mandato urgente de tener hijos. Se lo atribuyo al hecho de sentir la muerte tan de cerca, como una amenaza y una realidad cotidiana. En realidad, uno a los 20 años aún no deja de ser un niño, el niño no deja de estar allí, en las más cercana vecindad del adolescente.
<br />
<br />Durante esos años tuvo mi familia un ángel guardián, el hermano de mi padre. Manuel Cayetano Palencia Abadía es su nombre, mi querido tío Manolo, ex-cadete militar y participante activo en la memorable rebelión de cadetes del 2 de agosto de 1954, un intento de los jóvenes cadetes militares de limpiar el nombre de esa mancillada institución. Unos días antes de partir, fui a visitar al tío Manolo para pedirle ayuda económica y así salir del país. Me regaló 300 dólares, que para mi condición de entonces era mucho dinero y fue con esa cantidad que partimos Paty y yo. 
<br />
<br />Con el pasaporte vigente, llegó la fecha acordada con mi padre. Después de 6 horas de viaje, llegamos a Tecún Umán, ciudad fronteriza con México. Era tan escasa la comunicación posible con mi padre, y tan inexpertos en eso de viajar y otras cosas, que llegamos al paso fronterizo con el pasaporte nada más, sin visa para internarnos en México. No logramos pasar ni siquiera del propio lado guatemalteco, allí nos quedamos en la revisión. Una persona nos indicó que requeríamos visa para entrar a México, y que podíamos ir al consulado mexicano en el mismo pueblo. Para nuestra fortuna, no era tarde. Era medio día. Tomamos un taxi que nos llevó al consulado. Allí nos indicaron que debíamos esperar, lo que fue por poco tiempo. El cónsul, hombre de cabello muy canoso y de aspecto elegante, no sin cierto aliento paternal, nos entrevistó separadamente, y luego ya juntos nos indicó que con esos 300 dólares realmente no llegaríamos muy lejos, pero que nos daría visa de 10 días para llegar hasta donde pudiéramos. Aunque no le dije expresamente, él intuyó que era indispensable para mi abandonar el país para salvaguardar mi vida.
<br />
<br />Con la visa de 10 días, pasamos a la frontera mexicana, en Ciudad Hidalgo. Allí en migración, en la revisión, fue un poco más tardado y difícil. El aluvión de preguntas del agente de migración de hacía donde nos dirigíamos, que por qué con tan poco dinero, que si esto o aquello, que si éramos parte de los que "incendiaban" Centro América, duró casi una hora. Las preguntas se daban mientras revisaba nuestra ropa minuciosamente. Me da la impresión ahora que creyó queríamos pasar a los Estados Unidos. Nada más alejado de nuestra voluntad. Siempre vi a México como nuestro lugar de resguardo. Tan pronto salimos de migración, a una cuadra de allí, estaba en la pequeña estación de autobuses mi padre, sentado, ya esperando. Eran casi las 4 de la tarde. Mi padre tenía una hora de haber llegado de la Ciudad de México, y puntual llegó a la hora convenida. Lo vi viejo y muy cansado, seguramente debido al largo viaje. Sin embargo, hoy lo pienso y él no tendría para entonces más de 52 años.
<br />
<br />Ya con mi padre, nos dirigimos a Tapachula. Comimos en la casa de la China y su esposo, amigos de él. Esa misma tarde, a las 6, abordamos el tren que nos llevaría a la Ciudad de México. Nuestro bastimento era una carga de huevos duros que nos había preparado la pareja amiga. La condición del tren era decente, cómodo, limpio. En el trascurso del viaje por la noche, casi ya al amanecer, apareció un agente de migración pidiendo identificación a los pasajeros. Al llegar con nosotros, mi padre le mostró una carta con el sello de la Secretaría de Gobernación de México, y el hombre se fue tranquilo, haciendo un gesto de aprobación y sin importunar. Esa fue la única revisión en todo el viaje, cuya primera parte duró toda la noche y todo el día siguiente.&nbsp; En Veracruz, ya adentrada la segunda noche en una estación muy pequeña, se veía pobre, hubo transbordo de tren. El cambio no nos favoreció para nada. Era un tren muy lleno de gente, con toda clase de bultos y animales, y muy incómodo. Quedamos cerca, enfrente, de uno de los baños, y con los pies recogidos. Toda la madrugada duró el viaje y alrededor de las siete pasamos por Apizaco, en Tlaxcala. Recuerdo un terreno muy plano, casi llanura, en donde de repente y sin percibirla por la ventana entró una piedra y le sacudió el rostro a un anciano, quien se fue las horas restantes del viaje sangrando y sin auxilio alguno.
<br />
<br />El apretujamiento urbano se fue haciendo cada vez más intenso ya en el Estado de México. En un cruce de calle, donde el tren descendió la velocidad y paró, bajamos. El lugar era Ecatepec, casi en la vecindad de las Ruinas de Tenochtitlán. El asunto era que en Ecatepec se encontraba ubicada la que fue nuestra primera casa en México.
<br />
<br />De manera particular puedo decir que México fue una bendición en mi vida. Nada fue fácil (no lo era para nadie), pero aquí salvaguardé la vida, y por primera vez trabajé (de ayudante de albañil). México no sólo salvó mi vida allí, lo hizo en una segunda ocasión ya después, pasados muchos años.
<br />
<br />Hasta aquí con esta narración. Un abrazo cordial a tod@s,
<br />
<br />
<br />Julio C. Palencia
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Aquí estamos nosotros]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/17/aquy-estamos-nosotros.html</link>
                                    <pubDate>Fri, 31 Dec 2010 00:07:59 GMT</pubDate>
                                    <guid>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/17/aquy-estamos-nosotros.html</guid>
                                    <description><![CDATA[Aquí estamos nosotros
<br />
<br />los ilégitimos
<br />hijos de la posmodernidad
<br />nosotros.
<br />
<br />Los fantasmas de países desangrados
<br />paridos día a día a la intemperie
<br />nosotros.
<br />
<br />A los que les vaciaron los bolsillos
<br />los que nunca tuvieron nada
<br />los de la esperanza envenenada
<br />nosotros.
<br />
<br />Los desechables y miserables&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; nosotros.
<br />
<br />Nosotros los eternos janitors
<br />del primer mundo
<br />los del medio tiempo
<br />o de plano sin empleo
<br />haciendo fila para el welfare
<br />mientras dos ojos poderosos
<br />nos recriminan la existencia
<br />desde la ventana.
<br />
<br />Los ilegales&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; nosotros
<br />los drogadictos y drug dealers
<br />nosotros.
<br />
<br />Los abiertamente retadores
<br />los que no agachan la cabeza
<br />los mal hablados
<br />los borrachos y mal vistos
<br />los peligrosos
<br />sin un centavo entre la bolsa&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; nosotros.
<br />
<br />Los que se mueren por llegar al norte
<br />de hambre&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; de sed&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; a golpes
<br />de un balazo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ahogados&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; de cansancio
<br />nosotros.
<br />
<br />Los que no tienen madre
<br />ni padre ni patria
<br />ni casa&nbsp;&nbsp; ni silla para sentarse
<br />eternamente de pie
<br />nosotros.
<br />
<br />
<br />The little bastards
<br />que destruyen todo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; nosotros.
<br />
<br />Los expulsados de todas partes&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; nosotros.
<br />
<br />Los que no tienen derechos
<br />los que no tienen familia
<br />los que no tienen una tumba
<br />y somos cadáveres vivientes
<br />nosotros.
<br />
<br />A los que se pateó el trasero
<br />con bota militar&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; local y extranjera
<br />que incesante repetía:
<br />hijo de puta&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; hijo de puta
<br />muere hijo de puta.
<br />
<br />Y ahora que todo se derrumba en las raíces
<br />nos quieren monjes dominicos
<br />hermanas de una caridad que nunca conocimos.
<br />
<br />Nosotros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; los mal vistos
<br />por las buenas gentes
<br />la presa destinada al sacrificio
<br />el chivo expiatorio&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; nosotros.
<br />
<br />Los débiles&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ráquiticos
<br />los de la presencia incómoda
<br />
<br />los que nunca somos invitados
<br />al gran opening de la humanidad
<br />los que siempre nos quedamos
<br />fuera del banquete
<br />los que miramos todo
<br />y no compramos nada
<br />y rondamos todo mall
<br />como incesantes palomillas.
<br />
<br />Los sinvergüenzas&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; descarados
<br />los siempre refugiados
<br />los que no somos confiables
<br />los que no somos capaces
<br />por nuestro color y nuestro acento
<br />nosotros
<br />
<br />nosotros
<br />
<br />nosotros
<br />
<br />nosotros
<br />
<br />nosotros
<br />
<br />mil veces nosotros.
<br />
<br />
<br />Aquí estamos nosotros.
<br />
<br />Los hijos fugitivos de nuestros días
<br />paridos y amamantados
<br />por la corrupción política y la dorada plusvalía.
<br />
<br />
<br />Nosotros
<br />los que no se atienen a fronteras
<br />los buscadores de EL DORADO
<br />Indiana Jones con defectuosa brújula
<br />señalando sin miramientos hacia el norte.
<br />
<br />Los que nos bajamos los calzones
<br />nosotros.
<br />
<br />Digámoslo a toda voz:
<br />traemos el alma violada por el siglo veinte
<br />y por todos los siglos anteriores
<br />hasta contar a cinco.
<br />
<br />Expíamos una culpa que nunca cometimos
<br />terrible subdesarrollo espiritual del primer mundo.
<br />
<br />Somos de esta fábrica globalizadora
<br />el resto inservible.
<br />
<br />Los muertos de hambre&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; siempre
<br />los que llenamos las cárceles
<br />y las primeras planas de los diarios.
<br />
<br />Fuimos la víctima y sólo después el victimario.
<br />
<br />Somos un respiro que apenas se levanta
<br />que quiere cantar una bella canción desconocida.
<br />
<br />Somos ahora el excremento
<br />mañana seremos un comienzo
<br />luna nueva&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; sol de la madrugada
<br />un punto luminoso
<br />una esperanza válida
<br />una paz que no sea mentira.
<br />
<br />Nos llega el día al corazón de repente
<br />y todo se ilumina.
<br />
<br />-------------------------------
<br />
<br />Poema incluido en el libro Todos los Silencios
<br />Autor: Julio C. Palencia
<br />
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Manuel Fermín Reyes Melgar, a 28 años]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/16/manuel-fermyn-reyes-melgar-a-28-a-os.html</link>
                                    <pubDate>Thu, 25 Nov 2010 02:49:21 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Uno vuelve siempre a las personas amadas.
<br style="font-style: italic;" />
<br />Para Don Arnulfo, Doña Victoria y su hijo,&nbsp; Manuel Fermín
<br style="font-style: italic;" />
<br />
<br />El gallo respondía al nombre de Pinocho, y tenía espuelas de varios años. Sus patas eran duras, llenas de grietas muy marcadas. Pinocho iba y venía del patio al interior de la casa con toda la confianza que le da el saber que nunca pararía en la olla. Y que era necesario en aquella casa. Pinocho era un personaje obligado para los que la frecuentaban, que no eran muchos.
<br />
<br />La casa, pequeña, se ubicaba cerca de la avenida Petapa, la recuerdo cerca de la 42 o 43 calle. Se notaba derruida y había sido severamente dañada por el terremoto del año 1976. En esa casa vivían dos ancianos que conservo en mi memoria como el primer día que los vi. Dos viejos a los que amé y respeto como si fueran mi padre y mi madre.
<br />
<br />El anciano respondía al nombre de Arnulfo Reyes, capitán retirado del ejército, y miembro del ejército liberacionista que entró con Castillo Armas, y quien derrocó al presidente Arbenz Guzmán. En esos años (1979, 1980 y 1981) Don Arnulfo trabajaba&nbsp; por las noches como guachimán en la casa del ultraderechista Sisniega Otero. Se notaba que era poca su paga, y que los años le pesaban mucho ya. Era un hombre aún atlético para su edad, bajito y cara redonda, cabeza blanca y gesto bonachón. A mí me regaló su cincho de capitán del ejército, de hebilla dorada y con su nombre grabado en letra cursiva muy elegante. Aún hoy, después de muchos años, casi 30, conservo con cariño la prenda. La guardo como una joya muy cercana a mi corazón.
<br />
<br />La anciana, alta, enjuta, de cabello ensortijado y gesto vivaz era Victoria. Victoria Melgar, salvadoreña. Era de un corazón tal Doña Victoria, que lo que hubiera en su mesa era para ser compartido. Pinocho rondaba la pequeña mesa de madera, siempre, a la espera de las migajas de pan o comida que accidentalmente cayeran de la mesa.
<br />
<br />En aquel entonces yo estudiaba en el Instituto Técnico Vocacional de la Zona 13 el Bachillerato Industrial con especialidad en Radio y Televisión. Allí, al ingresar en el año 1978, conocí a varios de los amigos que marcarían de manera definitiva mi vida. 
<br />
<br />Debo de confesar que he admirado a muy pocos hombres y muy pocas mujeres que he conocido de manera personal. Y debo igualmente de confesar que de esa minoría admirada, sólo de uno de ellos he sido amigo. Es decir, admiré al hombre antes de ser su amigo. Amigo es poco, su hermano.
<br />
<br />Manuel Fermín Reyes Melgar era el nombre de aquel hombre. Cuando ingresé al Técnico Vocacional él era presidente de la Asociación de Estudiantes, y con sus discursos prendía fuego a la muchedumbre estudiantil. Lo recuerdo de piel morena clara, ojos expresivos color miel, barba espesa y bien acomodada. Su apodo: Picasso. Y Picasso era muy popular y apreciado entre los estudiantes, así como él mismo estudiante sobresaliente. Su estatura era mediana y su complexión se presumía muy similar a la&nbsp; 
<br />de Don Arnulfo, su padre. Picasso no sobrepasaba en esa época los 19 años, ya que era de 1959, el 25 de enero.
<br />
<br />En el 78, Picasso estaba por graduarse de Técnico en Refrigeración, y uno o dos años después bromeaba diciendo que debía salir con su maletita a repetir la cantaleta: ¡Tienen refris para componerrrrrr! En realidad, Manuel Fermín tenía un talento natural para ser líder, una inteligencia nativa que le ayudaba a encontrar salidas a las situaciones más desesperadas.
<br />
<br />No recuerdo la manera exacta como nos hicimos amigos, pero lo que fue un acercamiento tibio nos llevó a ser amigos y compañeros muy queridos en pocos años. En el 79 nuestra propuesta fue elegida como Asociación de Estudiantes en el&nbsp; Técnico Vocacional, y ahora junto con los estudios había que cumplir con las actividades de la asociación. 
<br />
<br />El 79 y el 80 fueron años de pesadilla, de mucha represión gubernamental en todo el país, pero recuerdo especialmente mi estadía en el Técnico Vocacional. En el 80 fue imposible continuar estudiando allí. A finales del 79, la noche previa al aniversario de la&nbsp; Revolución del 20 de Octubre, la sede de la Asociación de Estudiantes fue violentada&nbsp; por el ejército, arruinado el mimeógrafo, pintarrajeada con amenazas de muerte. En el 80, para el primero de mayo, a 3 compañeros de estudio, sin participación política alguna, les aplicaron la ley fuga en pleno día. Ese fue el último aviso, lo que nos llevó a entrar prácticamente en la clandestinidad.
<br />
<br />Con Manuel Fermín vivimos juntos a partir de mi salida del Técnico Vocacional. Frecuentábamos la casa de sus padres al menos una vez por mes, y el cariño con su familia fue igualmente creciendo. Ya en 1980 Manuel Fermín estudiaba ingeniería.
<br />
<br />Durante dos años realizamos juntos trabajo de organización de masas, él en la universidad, yo con los estudiantes de secundaria y los cristianos. Tuvimos la oportunidad de compartir muchos días y noches, de crecer juntos, de compartir lecturas e impresiones. Era verdaderamente un hombre sensible, inteligente. 
<br />Tenía todo para sobresalir en el mundo de mediocridad ambiente del medio guatemalteco, pero su misma inteligencia lo llevó al compromiso social. Lo llevó a convertirse en un hombre para la patria, en un patriota.
<br />
<br />Nuestra cercanía fue realmente notable. Amamos desesperadamente a la misma mujer, tuvimos sexo con la misma prostituta (en tiempos distintos, por supuesto), y juntos estuvimos también en Suchitoto, en EL Salvador, haciendo teatro para los campesinos.
<br />
<br />Cuando en 1981, segunda mitad de ese año, yo tenía ya decidido salir del país, en una situación de verdad desesperada, llevé a Manuel Fermín a vivir con mi familia. Con él iba también Armando Estuardo Rodríguez Alburez, quien sería tiempo después marido de mi hermana.
<br />
<br />Ya para entonces, veía a Don Arnulfo y Doña Victoria ya no en su casa, sino en el centro comercial Montúfar. Allí le entregaba el dinero para las pastillas de su mal cardiaco y para comida, dinero que enviaba Manuel Fermín. Y le daba noticias de su hijo, una carta o un simple papelito con un hola.
<br />
<br />En enero de 1982, el 21 de Enero, salí de Guatemala al exilio. Mi madre y hermanos salieron por el mes de Junio o Julio del mismo año. Una o dos veces hablamos por teléfono Manuel Fermín y yo, él en Guatemala yo en México, antes de su muerte. 
<br />
<br />En noviembre de 1982, el 27, Manuel Fermín fue detenido por el ejército, torturado, y asesinado. Le cortaron la cara a machetazos. Picasso no pasaba los 23 años para entonces.
<br />
<br />Don Arnulfo murió poco después por falla del corazón. Manuel Fermín era su viva fotografía, su hijo más querido. Doña Victoria vivió aún varios años en soledad, acompañada sólo por el Pinocho, que le sobrevivió cuando murió de tristeza.
<br />
<br />Como dije, aún conservo con orgullo y gratitud el cinturón que un día Don Arnulfo Reyes, capitán de línea retirado del ejército, me regaló.
<br />
<br />Unos años después, Angel Reyes Melgar, hermano único de Picasso, me buscó en México. Me explicó sobre la muerte de su hermano, sobre el secuestro de Armando, mi cuñado, y nada sobre mi hermana Rosa Palencia. El mismo Angel Reyes se entregó meses después como ex-comandante guerrillero de la ORPA, en 
<br />todo un montaje propagandístico preparado por el ejército. Angel Reyes nunca fue activista, y menos guerrillero. Aquello completo fue un montaje, una farsa. Pero esa es otra historia.
<br />
<br />Sirvan estas líneas para recordar a un patriota, un hombre justo, comprometido con una mejor vida para los guatemaltecos.: Manuel Fermín Reyes Melgar.
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<br />Un saludo a tod@s.
<br />
<br />Julio C. Palencia
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<br />]]></description>
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                                   <title><![CDATA[Bitácora: Joven amigo poeta.]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/15/joven-amigo-poeta-.html</link>
                                    <pubDate>Thu, 16 Sep 2010 01:44:57 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Estimado amigo,
<br />
<br />En el terreno del que escribe poemas se usa de manera frecuente y a veces unos por otros, de manera intercambiable, varios conceptos. Son los siguientes: 
<br />1. poesía
<br />2. poema
<br />3. poeta
<br />
<br />Muchas veces me pregunté ¿qué es la poesía? Y hasta hace muy poco tiempo no fui capaz de brindarme una respuesta satisfactoria. Sin embargo, tengo una respuesta personal, alimentada por lo que he sido y mis lecturas, pero sobre todo, por el ejercicio de eso que hacemos llamar poesía.
<br />
<br />La poesía es directamente dependiente de nuestra capacidad de erguirnos diferentes a lo que nos rodea. La poesía es directamente dependiente de sabernos distintos al entorno. 
<br />
<br />Un rayo de luz es emitido por el Sol, y esos fotones golpean los objetos circundantes y nuestra retina, que es motivada en ese preciso momento a desatar una reacción físico-química, dirigida de la retina al cerebro (a nuestro cuerpo para ser exactos) y en algún momento inesperado se despliega el mundo y nos erigimos como un milagro en el yo, en el sujeto, en el testigo. Digamos que el mundo es nuestro teatro personal, pero aún más: somos el primer actor, la primera actriz, de nuestras vidas. La percepción poética es variable, nosotros somos el elemento que cambia.
<br />
<br />Desde esta perspectiva, la poesía es nuestra posibilidad de sabernos distintos y de&nbsp; nombrar, conceptualizar lo otro, a los otros, y mucho más importante, a nosotros&nbsp; mismos.
<br />
<br />La poesía no es una elección, es insustituible en el espíritu humano. De allí nuestra&nbsp; riqueza como especie, de allí nuestro valor intrínsico. 
<br />
<br />Los lenguajes de todo tipo son criaturas de la poesía, los forja. Y éstos, como si la mano derecha y la mano izquierda se dibujasen mutuamente, conforman y perfeccionan, crean, nuestra conciencia, nuestro pensamiento.
<br />
<br />Los poemas son ante todo palabras y silencios, flechas de significado y símbolo.
<br />
<br />El poeta, en su acepción común y generalizada, es el que escribe y publica poemas. Tanto a los poemas como a los poetas hay que desmitificarlos. 
<br />&nbsp;
<br />La poesía está al sentir, ver, tocar, percibir, entender, vislumbrar. La humanidad entera está envuelta de un halo poético. Nacemos con él. Nuestra conciencia es poética. La poesía involucra lo hermoso y lo horrible. Envuelve todo lo humano.
<br />
<br />La poesía no es necesariamente palabras dulces y bellas, organizadas de tal o cual&nbsp; manera para comunicar una idea, un sentimiento. Eso se hace en los poemas, y esos son&nbsp; trucos y astucias literarias. Es decir, el poeta domina un oficio. Igual como domina su oficio un panadero, un chofer de autobús, un abogado.
<br />
<br />Hemos de colocar a los poemas y a las palabras que los conforman en ese nivel humano,&nbsp; tocable, cotidiano. Y de allí hemos de retomarlos. 
<br />
<br />Si la poesía es una combinación de nuestro yo total y el exterior ajeno, un largo camino de aprendizaje, un crear y ser creado, el poeta somos todos, ya que somos practicantes voluntarios o involuntarios, seguidores inevitables.
<br />
<br />El que escribe poemas ( el que llamamos poeta ) se encuentra más cercano al concepto que tenemos de brujo. Es el que lanza el conjuro, el que reordena, el que nombra, el que rasga y&nbsp; rompe la realidad establecida, el que señala atajos invisibles para otros. Es el fundador, siempre individual pero colectivo. Podría ser con justicia llamado Practicante de la palabra.
<br />
<br />El poeta vive y malvive, calla y describe, nombra y renombra, adivina y conjura,&nbsp; maldice y bendice, se vuelca en el pasado para adentrarse en el futuro, oráculo que&nbsp; responde y pregunta al mismo tiempo.
<br />
<br />Mujer y hombre, el poeta es ángel sexual y santo puto de arrabal.
<br />
<br />El Practicante de la palabra es casi siempre el nivel de conciencia más alto de su tiempo.&nbsp; Si la sociedad no genera ese tipo de Practicantes, es porque es una sociedad feliz de una manera que desconocemos aún o está muerta.
<br />
<br />Como puedes percibir en lo anteriormente escrito, la poesía es inevitable, no hay manera de&nbsp; quedar fuera de ella. El poeta es un Practicante de la palabra con más urgencia de&nbsp; nombrar que de decir, con más urgencia de entendimiento propio que de explicación&nbsp; colectiva, y los poemas, esos artefactos de palabras (artefactos ellas mismas) pueden, en ocasiones afortunadas, condensar en unas líneas el sentir propio, el de un pueblo, el futuro vislumbrado, asombro o grito ahogado.
<br />
<br />Cada sociedad, cada grupo humano dentro de ella y cada individuo por añadidura, tienen algo que decir. Hay sociedades donde la urgencia de afincar en la palabra sus experiencias no resultan&nbsp; tan trágicas y de tan extrema necesidad como en la nuestra. 
<br />
<br />Y como la historia, de la que somos testigos privilegiados, nos demuestra, Guatemala es un país difícil. Hay un nudo social ciego, aún a pesar de los avances lentos, extremadamente difíciles y con una carga trágica altísima. Tengo la tentación de decir que el avance es nulo. Entre mis 35 años propios, los 65 de mi padre y los 85 de mi&nbsp; abuelo me atrevería a decir que son trágicos e inservibles, ya que el nivel de sacrificio humano no compensa de ninguna manera el misérrimo avance social y democrático. En el terreno económico seguimos siendo una vergüenza, y el bienestar se expande sólo en un grupo social muy reducido.
<br />
<br />En cuanto a darse a conocer, te recomiendo recurrir a tu comunidad, a tu departamento, a tu región, a tu país, a tu mundo, a otros mundos, a lo posible y a lo imposible, a&nbsp; usar lo que tu imaginación diga y apruebe. Siendo totalidad la poesía, los poemas en&nbsp; nuestra época son&nbsp; subterráneos. Es época de la narración y de lo expandido. Aún la&nbsp; poesía cuántica no nace.
<br />
<br />El ambiente literario en nuestros países, castigados por el hambre, el irrespeto a las&nbsp; leyes, la injusticia y el vandalismo político, es pobre y de recursos muy limitados. Lo&nbsp; que más limita el desarrollo cultural en este tipo de escenarios, contrario a lo que&nbsp; parece, son las capillitas adoradoras de tal o cual mesías iluminado del momento, y las actitudes caníbales.
<br />
<br />Tu trabajo es bueno, tus poemas denotan una construcción apropiada básica y tienes&nbsp; mucho qué decir. Y en el mucho tener que decir, en el mucho que nombrar, está la semilla del&nbsp; Practicante de la palabra. El Practicante de la palabra tiene mucho que aprender, es su naturaleza. Escribe, escribe, escribe... Confía en lo que tienes que decir.
<br />
<br />Una vez, hace ya muchos años, pregunté a Cardoza y Aragón qué me recomendaba leer para darme una idea de lo que otros habían hecho, y cómo lo habían hecho. Su respuesta fue una pregunta y ésta fue cuántos idiomas hablaba yo, a lo que dije que sólo&nbsp; español. A partir de mi respuesta, me recomendó todos los poetas del Siglo de Oro&nbsp; español, a los poetas de la generación del 98 y del 27, igualmente de España, a Rubén Darío y Enrique Gómez Carrillo (sin ser poeta propiamente). Añadiría en la lista algunos más: a los mexicanos José Gorostiza, Efraín Huerta, Xavier Villaurrutia, Jaime&nbsp; Sabines, Eduardo Lizalde, Carlos Pellicer y Octavio Paz; al uruguayo Mario Benedetti,&nbsp; al chileno Pablo Neruda. En Guatemala te recomiendo leer a Otto René Castillo, Luis&nbsp; Alfredo Arango, Roberto Obregón, Roberto Monzón, Manuel José Arce, Miguel Ángel Asturias y a Isabel de los Ángeles Ruano. Te recomiendo adicionalmente la lectura de Humberto Aka'bal y Gerardo Guinea Diez, poetas guatemaltecos contemporáneos. Mi predilección, por decirlo de alguna manera, tanto en ensayo como en poesía se inclina por Luis Cardoza y Aragón, no sólo a nivel guatemalteco sino latinoamericano. 
<br />
<br />Esa es mi flor de piel, la memoria inmediata y la más confiable en este tipo de cosas, y por supuesto, incompleta y parcial.
<br />
<br />La lectura abundante y guiada de manera básica es importante, ya que serán como el&nbsp; muestreo gozoso de tus construcciones por venir en un futuro no lejano. Mi única&nbsp; advertencia es que ninguna descripción substituye al hecho, a la realidad. La escritura no rivaliza con la vida, pero si lo hiciera, le diría sin pensarlo adiós a la escritura. 
<br />
<br />Tu poema, por cierto, ha sido publicado en el sitio www.poesiaguatemalteca.com. Te&nbsp; invito a que sigas publicando tus poemas y como lector igualmente, ya que la colección aquí reunida es altamente representativa de lo que ha sido y es la poesía de nuestro país.
<br />
<br />Un saludo cordial, una bienvenida.
<br />
<br />Julio C. Palencia
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<br />]]></description>
                                 </item>
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                                   <title><![CDATA[Bitácora: El pan nuestro de cada día.]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/14/el-pan-nuestro-de-cada-dya-.html</link>
                                    <pubDate>Sun, 20 Jun 2010 00:58:56 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Pan caliente por la tarde, pan caliente por la mañana, en dos turnos de panaderos. Intercalado con estos turnos estaba el de los horneros, que laboraban a medio día y a media noche. Los repartidores salían en triciclos, bicicletas de reparto y dos automóviles tan pronto como se contaba el pan para los entregos preestablecidos. En la panadería laboraban muchas personas.  
<br />
<br />Un maestro panadero en cada turno era el responsable de preparar los distintos tipos de masa y darle el punto apropiado al sabor, para que todos los demás le dieran la forma correcta.
<br />
<br />La Galleta requería mucho trabajo. Una revolvedora eléctrica mezclaba los ingredientes, pero si la cantidad de harina blanca era superior a su capacidad, entonces el maestro panadero debía complementar todo el trabajo hundiendo los brazos y el dorso completo en el harina. Al final de este revoltijo la mezcla de harina, sal, manteca y agua llegaba a convertirse en masa, una materia blanca con textura de carne humana; se dejaba reposar por algún tiempo para que la levadura hiciera sus primeros efectos, y después se pasaba el enorme gusano blanco a través de un cilindro eléctrico (cilindro que en ocasiones era manual, lo que requería un esfuerzo enorme), y repetir así ciclos de ida y vuelta hasta convertir aquella masa en una delgada tira, como corbata, formando una banda blanca y uniforme. Se acomodaba una capa encima de otra, hasta que finalizaba el entramado. Entonces, con botes un poco más grandes que los de leche evaporada y muy afilados, se procedía a cortar tira por tira, a sacar los cuadritos delgados de masa que se convertirían en Galletas, aventándolas a un lugar común, donde los demás las tomaban y colocaban en latas grandes. Este era todo el proceso para que al día siguiente se tuviera una Galleta tipo pan blanco, de los preferidos aún hoy en Puerto Barrios.
<br />
<br />El proceso era el mismo en la elaboración del Francés, el Pirujo, el Enharinado, el Cayuco, o el Reventado. En lo básico, la masa era la misma pero su elaboración cambiaba.
<br />
<br />Hacer el Cubilete era un fiesta. Braulio, uno de los maestros panaderos, era un artista del pan. Al preparar la masa en más de una ocasión usaba el huevo ligeramente descompuesto ya que, según decía él, daba un mejor sabor al pan. Ver aquella batea llena de masa amarilla casi líquida, y al hombre llenar con maestría absoluta uno por uno los envases de Cubilete era realmente asombroso. Cubilete por Cubilete hasta llenar una lata, y luego otra, y otra, hasta que se agotaba la masa. Era un pan que se hacía ya entrado el medio dia, y tenía un tratamiento especial. Tan pronto estaba finalizado, el Cubilete no requería esperar para su horneado. Sí era mandatorio, sin embargo, un horno con calor alto, por lo que siempre era de los primeros en entrar, igual que otros panes de manteca o panes dulces. Al entrar al horno casi infierno, el Cubilete crecía y crecía hasta reventarse y emitia un aroma aún hoy memorable que inundaba algunas cuadras a la redonda.
<br />
<br />Braulio era un hombre rubio de ojos verdes con visibles cataratas. Yo lo recuerdo alto, aunque quizá no lo era tanto. Como la mayoría de los panaderos, el alcohol era parte de su discurrir diario. Cuando no estaba trabajando, descansaba en la parte superior de la panadería, donde teníamos un espacio para los panaderos que no eran de Puerto Barrios, o que simplemente vivían solos y no querían hacer el gasto de una renta. En ocasiones Braulio desaparecía días enteros debido a grandes guarapetas que se ponía y lo encontrábamos sonriente en la calle con los dos pizotes que teníamos como mascotas dando vueltas en su cabeza. Los pizotes no son animales domésticos, son en realidad muy agresivos. Sin embargo, el bonachón de Braulio los seducía, les gustaba su presencia.
<br />
<br />Cada hornero tenía un ayudante, y era el ayudante quien recibía las latas calientes que sacaba el hornero con la pala, una madera larga y aplanada tipo canalete. De un jalón sacaba dos latas, y el ayudante, con sus guantes gruesos, estaba más que listo para tomarlas casi en el aire, ya que no sólo venían jaladas, sino más bien aventadas. Y mientras el ayudante colocaba las latas en el clavijero, el hornero ya tenía dos latas más aventadas nuevamente y el ayudante, con prisa pero en el momento exacto, las tomaba de nuevo sin falta. El trabajo de hornero era intenso durante tres horas y luego un lapso de tranquilidad, para&nbsp; sumergirse en las mismas labores unas horas después.
<br />
<br />El Francés, el Pirujo, el Cayuco, y casi todo el pan blanco eran de los últimos en entrar al horno. No requerían un horno tan caliente y su relativa frialdad hacia que la superficie del pan se tornara crujiente y tronadora, tal y como a los chapines nos gusta.
<br />
<br />Con la limpieza iniciaba la danza del horneado. La limpieza se hacía con un trapo húmedo, y el resto consistía en crear la pira ardiente en el centro del horno, un gigante oscuro y casi nunca totalmente frío. Con pericia, Eugenio, el hornero, colocaba de dos en dos los leños, un cuadrado que subía verticalmente para que al final se colocara en el centro el fuego que consumía la leña y así dejar todo en cenizas y brasas.
<br />
<br />En un espacio pequeño, como un añadido al espacio enorme donde se hacía el pan, se encontraba don Mundo, muy cerca ya de los dos hornos. Don Mundo, maestro pastelero, sin igual en su oficio. Tenía dos ayudantes, y hacían entre los tres todos los pasteles. Payasos, Mil Hojas, Magdalenas, Espumillas, pastel de plátano o pay de piña y crema, pastel de chocolate, pastel de coco y Pudines, Borrachos, por mencionar algunos. Aún hoy lo veo discurrir en mi memoria preparando el turrón blanquísimo, construyendo sueños con una destreza que desbordaban la sorpresa. Yo estaba siempre a la caza del turrón, y don Mundo lo sabía. Tan pronto el turrón estaba listo, aún caliente, se oía un Julioooooooo recorrer la panadería y yo llegaba de prisa para que me echara una gran cucharada de turrón con olor a limón en un papel encerado que ya llevaba. 
<br />
<br />Don Mundo desapareció sin aviso alguno y no supimos por meses de él. Repentinamente&nbsp; apareció y él mismo nos dijo que había estado en el manicomio, donde lo habían internado por una crisis nerviosa. Regresó de nuevo a trabajar en la panadería y desapareció otra vez y fue para no verlo más.
<br />
<br />Entre los empleados que recuerdo más claramente están Camión, Luis, Víctor, José Luis, Braulio, Eugenio, Rodrigo y Martín Alegría. Martín era un hombre joven, no mayor de 30 años, que vivía en la panadería ya que no era oriundo del lugar. Se enamoró perdidamente&nbsp; de una niña, vecina nuestra a la que recuerdo con el nombre de Rosario. Ella no sobrepasaba los doce años, pero el entusiasmo de Martín era mayúsculo. Aquel hombre estaba realmente enamorado de Rosario, y aparte de mucho hablar y hablar con él no creo que llegara a ser su mujer.
<br />
<br />Una tarde, Rosario se ahogó y la regresaron de los muertos. Tarde nublada, alrededor de las cuatro. Un cayuco rojo se desplazaba cercano a la orilla del mar, detrás de la panadería, pegado casi a los manglares. Yo noté el cayuco, a algunos niños sentados y otros de pie en él, mientras se tambaleaba en un mar medianamente picado. Un instante después se oyeron gritos pidiendo ayuda; un hombre se quitó la playera y se zambulló en el mar a toda prisa. En realidad fueron varios los que acudieron en su ayuda. La búsqueda duró intensos minutos, no lograban encontrarla. Y aunque la caída fue casi en la orilla, Silverio, el hombre al que vi sumergirse, encontró el cuerpo sin vida muchos metros adentro. Los primeros auxilios se los dio él, boca a boca y algunos golpes en el pecho,&nbsp; rodeado de vecinos mirones, entre ellos yo mismo. Aquel negro alto y fuerte prendió de los tobillos a Rosario y la colgó, igual como se cuelga un pez. Con una mano la detuvo, colgante boca abajo, y con la otra la golpeaba fuertemente en la planta de los pies. La niña no reaccionaba, se le veía el rostro muerto, pálido, y los ojos torneados completamente. Casi se tenía perdida toda esperanza cuando con un golpe mágico en la planta de los pies, Rosario empezó a toser, a vomitar agua y mucha espuma. Al llegar la ambulancia, Rosario ya estaba resucitada, Silverio le había regresado la vida. Se la llevaron y estuvo en el&nbsp; hospital muchos días aún. Fueron días de mucha tensión para Martín Alegría, se le notaba en el rostro que temía perder para siempre a aquella niña-mujer resucitada.
<br />
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<br />
<br />Aquí la dejamos, un saludo a tod@s.
<br />
<br />Julio C. Palencia
<br />
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<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: De la patada]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/13/de-la-patada.html</link>
                                    <pubDate>Fri, 28 May 2010 23:50:21 GMT</pubDate>
                                    <guid>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/13/de-la-patada.html</guid>
                                    <description><![CDATA[Dedicado a Héctor Vázquez, cañonero del JUCA en los 70's.
<br style="font-style: italic;" />A todos los jugadores de fútbol que nos han regalado un sueño.
<br style="font-style: italic;" />
<br />La Tercera Calle del Barrio el Rastro es una de las tantas calles que sale directamente al mar. La Cuarta Avenida recorre El Rastro, misma que se va y se va hasta dar al final un semicírculo y comenzar de nuevo pero ahora de regreso sobre la otra avenida. 
<br />
<br />Sobre la Tercera Calle se improvisaba una cancha de fútbol. Aunque mucho más pequeña, era lo suficientemente ancha como para que los más grandes (unos 4 ó 5 años mayores que yo) jugaran con ahínco y ganas.
<br />
<br />El fútbol ha sido para mí una pasión verdadera. He sufrido y gozado los altibajos de mis equipos y soy hasta el momento un asistente asiduo de los estadios. Lo mismo hoy que en mi niñez. Viviendo en Puerto Barrios, por supuesto que era aficionado al JUCA de Izabal. Juventud Católica el nombre, pero al que todos conocían como el JUCA. Así nada más, corto y simple. Sin embargo, y todos mis amigos lo sabían, mi corazón estaba y sigue estando con aquel Municipal de Mincho Monterroso, Miguel Ángel Cobian,&nbsp; José Emilio Mitrovich, La Guazapa Benítez, Julio César Anderson y Nixon García, entre otros. El Municipal que jugó la final de la copa Interamericana contra el Independiente de la Argentina, y que Municipal perdió 1-0.
<br />
<br />Tuve la alegría de jugar fútbol en mi niñez con verdaderas estrellas del balompié. Así veía a mis amigos futboleros, como verdaderas estrellas y aún hoy con admiración sincera. Yo no era muy bueno, pero me defendía, hacía algunas cosas bien. Veo a Richard Rudford, el Beans, estirando sus largas y fibrosas patas de zancudo para detener el avance de Margarito Vargas Palacios, el Ito, que trataba a toda costa de burlarlo sin éxito. Era muy difícil pasar al Beans, y si lo hacías, aparecía Reginaldo Pascasio, el Gallina, con un hachazo ineludible y que podía dejarte allí, sin remedio, quieto y deseando no ser tan atrevido al enfrentar tal línea de defensa. Y por si eso fuera poco, en ocasiones de suerte nula podías encontrarte en la portería al mismísimo Pep Castro, que llegaba ocasionalmente al Rastro, a visitar familia o amigos, haciendo un paradón que&nbsp; le dejaba la boca abierta a cualquiera. Ellos eran los mayores. 
<br />
<br />Por la punta derecha aparece Roy Anthony Brian, el Yampi, con el balón dibujando piruetas, haciendo el pase para Froilán Hudson, quien era propietario de una zurda maravillosa y gambetero, tratando con su habilidad de llevarse aquella línea defensiva casi imposible, y haciendo el pase para el Cumbia o el Pintos que de chiripa y de vez en cuando metían un gol.
<br />
<br />La chamusca se alargaba por tres o cuatro horas, siempre finalizando casi en tinieblas, bajo débiles luces públicas atoradas de mosquitos. Maco y el Muñeco casi nunca jugaban al fútbol, se quedaban alrededor de la chamusca, inventándose juegos. Pero&nbsp; otros sí se incorporaban gustosamente a aquella verdadera batalla de orgullo, confrontación realizada una o dos veces por semana: Otto, el Rompehielo; Mincho, el loco; Lito, Fito, pocas veces el Pri, hermano del Beans; Vacá, hermano del Gallina; el Arriaza, el Gustavo, los Patos, el Vieja, el Tigre, el Kini, la mayoría dando de patadas con el pie desnudo, espada invicta de carne desenvainada para alegrar el alma con una maroma o para cortar un avance de peligro.
<br />
<br />Allí en ese mismo campo improvisado, en una de las tantas ocasiones de partido, iba a morir el Muñeco. Cuando los más grandes jugaban, el Muñeco casi nunca entraba al partido, lo mismo que Maco y algunos otros. Un cable de electricidad estaba tendido en el suelo, y no sé si por error o casualidad el Muñeco rozó el cable. El cable se le prendió del bracito como una serpiente de odio, y le sacudió el cuerpo repetidamente en el suelo.&nbsp; Uno que otro trataron de quitarlo con la mano desnuda, pero al instante sentían el latigazo eléctrico en el cuerpo y obligados desistían. No recuerdo quién, con un palo, le quitó el cable, que le dejó su marca en la parte interna del brazo, allí donde se dibujan las líneas de unión del antebrazo. Al Muñeco lo llevaron al hospital y durante varios días no lo vimos por el barrio. Se salvó de puro milagro, y la marca en su brazo era un recordatorio de lo peligroso de los cables tirados en un campo improvisado y ya de por sí electrificado por la habilidad y afanes de mis amigos.
<br />
<br />Richard Rudford, el Beans, fue el primero en irse. Entró a jugar profesionalmente en la primera división no recuerdo para qué equipo, y murió en un accidente de automóvil cuando jugaba para el Suchitepéquez, junto con otros jugadores. Fue seleccionado nacional, fui a visitarlo en el Mateo Flores cuando jugó Guatemala contra Cuba no sé en qué año. Ya estaba yo en la capital y supe por el periódico que jugaba el Beans. Fue un gusto mutuo encontrarnos en la cancha, con alegría.
<br />
<br />Ya estando yo en la capital o en el exilio, no lo recuerdo claramente, supe que Reginaldo Pascasio jugaba o había jugado de defensa en el Izabal, y que Froilán Hudson hacía igualmente maravillas con su zurda en la mayor. Y casi dejo fuera a uno de los mejores porteros que ha dado Guatemala y que me dejaba con la boca abierta, extasiado, al ver sus atajadas en las chamuscas, tendido cuan largo era, Pep Castro, también seleccionado nacional.&nbsp; Los demás no eran malos para el fútbol, de hecho eran habilidosos y excelentes futbolistas. La vida les marcó otro destino, no el de la pelota. Como a mí, que me alejó de la pelota, pero me dejó en el país de las patadas.
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<br />Un saludo cordial,
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<br />Julio C. Palencia
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<br />]]></description>
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                                   <title><![CDATA[Bitácora: El mar, demasiado infinito para mis ojos.]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/12/el-mar-demasiado-infinito-para-mis-ojos-.html</link>
                                    <pubDate>Fri, 14 May 2010 20:44:53 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Pocos días fueron suficientes para darnos cuenta de una verdad evidente: en la panadería, además de pan había mucho trabajo. Septiembre y aún octubre pueden ser extremadamente lluviosos en Puerto Barrios. Y en el año 1,969 lo fueron. Conforme transcurría el tiempo, fui aventurándome a salir a la puerta, a atender a uno que otro cliente en la venta de pan. Mi madre muy pronto se incorporó al trajín, a todo el trabajo que una panadería involucra: llevar el control de los entregas en la penitenciaría, del hospital infantil y del hospital general, y multitud de entregas menores en tiendas y el despacho de pan en el mercado de la Revolución.
<br />
<br />Sin duda mi abuelo tenía razón, allí había un espacio para nosotros, pero ese espacio había que ganárselo con trabajo y esfuerzo, con gran dedicación. Desde el principio mi madre no le hizo mala cara al trabajo, acostumbrada como estaba a ganarse la vida con trabajo pesado.
<br />
<br />La panadería, con sus panaderos y repartidores, también era frecuentada por lo que fue un dolor de cabeza para mi madre: Las Garzas. 
<br />
<br />¿Quiénes eran Las Garzas? 3 hijas y su madre, la mayor de unos 24 años y la pequeña de unos 14, puedo decir ahora que bonitas, y la mediana, menos agraciada, sufría de labio leporino y era mucho más delgada; sus palabras eran difíciles de entender. Ellas llegaban, y atendían la venta por algunas horas. Podría casi decirse, por los comentarios y murmuraciones, que quien las enviaba era la madre, para ganarse el favor de aquellos dos hombres solitarios.
<br />&nbsp;
<br />Los celos bien fundados de mi madre fueron motivo de muchas discusiones y no pocos gritos. Los primeros días y aún meses después le resultó muy difícil lograr que no llegaran. Mi abuelo y mi padre se sentían a gusto con ellas, era evidente.
<br />
<br />Las Garzas fueron el primer escollo difícil para mi madre en Puerto Barrios.
<br />
<br />Mientras tanto, yo me ocupaba de conocer a mis nuevos vecinos, muchos de los cuales la hacían de ayudantes improvisados con las múltiples tareas en la panadería. Algunos me brindaron su amistad a la primera, en otros casos tuve que ganármela a pulso. De los amigos que recuerdo en esos primeros días en Puerto Barrios están Margarito Vargas Palacios, mi muy querido Ito, su diminutivo, Pintos, Cumbia y mi primo Maco.
<br />
<br />No más de 7 días después de llegar a Puerto Barrios, me invitaron a conocer el mar. Para mi el mar seguía estando lejos. En realidad, el mar se encontraba a menos de 100 metros, atrás de la panadería. Sin embargo, en esta ocasión me llevaron por la calle El Rastro hasta la esquina de la tienda La Morenita, propiedad de los padres de Maco, es decir, mis tíos. Al ir caminando y al superar una pequeña elevación de tierra que no me permitía ver el horizonte, experimenté una de las visiones más portentosas que he tenido. A los 9 años conocí el mar, en la Bahía de Amatique. Ese encuentro con la inmensidad, mi primera noción real de infinito, fue una experiencia religiosa. Según mis amigos, yo, con el semblante ido, fuera de mí y con la boca abierta caminé hacia atrás, de la pura impresión. Algunos años después ese momento era parte de sus bromas.
<br />
<br />A mí el mar me sedujo, liberó mi mente de pequeñeces y me aprisionó de por vida en sus aguas salinas.
<br />
<br />Un evento separado por mucho tiempo trajo a mi memoria esta impresión. Después de muchos años de exilio en México, con residencia en el Distrito Federal, tuvimos oportunidad de visitar Tlaxcala y Veracruz. Para mala fortuna nuestra era temporada de huracanes, y Gilberto con su tormenta recién había amainado. Nosotros, emocionados, decidimos continuar. Eran casi las 5 de la tarde cuando caminábamos la larga y angosta calle asfaltada que lleva hacia la playa en Nautla, Veracruz. El lugar, como era de suponer estaba vacío, y el viento aún tenía resaca del huracán, por lo que era intenso, y podía verse en las palmeras que eran sacudidas aún con violencia.
<br />
<br />Mi hijo pequeño, Rafael, entonces de 3 años, se nos adelantó, corriendo, unos diez metros, y al pasar de la prominencia de tierra que impedía ver el mar, corrió angustiado de una a otra orilla del camino, enloquecido, con una impresión que parecía venida de muy lejos: tantísima agua del Golfo de México, el viento silbando en los oídos y aquellas olas enormes fueron demasiado como para que su primera impresión de eternidad le golpeara invariablemente el espíritu.
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<br />-----------------
<br />Un saludo cordial a tod@s.
<br />
<br />Julio C. Palencia
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<br />]]></description>
                                 </item>
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                                   <title><![CDATA[Bitácora: Barrio El Rastro]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/10/barrio-el-rastro.html</link>
                                    <pubDate>Sun, 2 May 2010 00:28:20 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Llegamos a Puerto Barrios en el año 1969, en el mes de Septiembre, o quizás Octubre. Eran alrededor de las 4 de la tarde, tarde fresca de cielo plomizo y el día gris. Llovía a torrentes. En ningún lugar he visto llover tanto y en tan poco tiempo como en Puerto Barrios. Llegamos a bordo de una Litegua, autobús de pasajeros que cubre la ruta de la Ciudad de Guatemala a Puerto Barrios, a lo que era su terminal. Además de terminal, el edificio albergaba lo que fue el mejor cine del lugar por muchos años: El Mondale.
<br />
<br />Permanecimos unos minutos en la terminal, pequeña, un lugar más para equipaje y bultos que para personas. Sin embargo, la banqueta era amplia, y allí nos guarecimos de la lluvia. Éramos 5: mis hermanas Rosita y Paty, mi hermano Meme, yo, y mi madre.
<br />
<br />Al aminorar la lluvia, mi madre se acercó a un vehículo grande, con una pintura amarilla con planta de taxi. 
<br />
<br />- Sabe cómo llegar a la Panificadora San José? 
<br />Preguntó mi madre al chofer, respondiendo éste calladamente que sí con la cabeza.
<br />
<br />- Cuánto cobraría por llevarnos?
<br />Preguntó de nuevo mi madre. 
<br />
<br />- Un quetzal, dijo el taxista.
<br />
<br />Mi madre me hizo una señal, y todos nos apresuramos a subir al carro, que aunque en buenas condiciones, era un taxi típico de pueblo, carro viejo.
<br />
<br />Del cine Mondale hacia la izquierda, el taxista tomó la calle asfaltada, recto. Por la ventanilla nos acompañaban las palmeras, muchas palmeras, como no había visto antes, y mucha lluvia, persistente, imparable. Dos cuadras más sobre la calle asfaltada dobló hacia su derecha. Y allí nos fuimos recto otra vez, dos cuadras con asfalto para llegar a una continuación de barro, que con la lluvia imparable se había convertido en un verdadero pantano resbaladizo y lleno de charcos. El taxi avanzó no sin dificultad por tres cuadras más y doblando hacia su izquierda, se estacionó junto a otros vehículos.
<br />
<br />- Aquí es la Panificadora San José - dijo.
<br />
<br />Era una casa de madera, dos niveles, color verde oscuro. En el centro superior, dominando toda la pared se leía el anuncio: Panificadora San José, en letras blancas y en cursiva. Toda su base estaba rodeada de un muro de concreto que no pasaba de un metro de alto. 
<br />
<br />Apresurados, entramos. No sin que antes mi madre nos ordenara por estatura: Meme, de casi dos años, Paty de 3, Rosita de 5, y yo de 8 casi 9. Muchos pares de ojos encontramos en el camino, todos los panaderos que laboraban en el turno vespertino.&nbsp; Alrededor de 20. Llegamos a una reducida oficina, que hacia las veces de centro administrativo, y al primero que yo vi fue a mi abuelo Rafael, alto, con el cabello completamente cano y sus lentes gruesos, de culo de botella. 
<br />
<br />Nuestra aparición fue de manera sorpresiva, y no sabría decir si detrás de la algarabía de mi abuelo con nosotros había preocupación. 
<br />
<br />Mi padre fue el último en enterarse de que habíamos llegado.
<br />
<br />Un delicioso y permanente olor a pan penetraba suavemente el ambiente. Juntos, el olor salino y el aroma del pan, se convertirían en los olores más codiciados y entrañables para mi, aún hoy. Ambos, en su intensidad, eran una nueva dimensión que me seducían el espíritu.
<br />
<br />Mi madre y mi padre platicaron a solas por un rato, y a mi me pareció un largo largo tiempo. No más de una hora después, salió mi madre y tomándome del brazo con voz violentada le dijo a mi padre:
<br />
<br />- Yo me llevo al más grande. 
<br />
<br />Nos dirigimos de prisa hacia el portón por donde habíamos entrado. En el umbral de ese portón, a punto de dar un paso hacia afuera, en donde para mi sorpresa el taxi todavía esperaba, nos alcanzó mi abuelo con paso presuroso y dijo:
<br />
<br />- María Luisa, quédese, aquí hay un futuro para sus hijos. Quédese, yo hablaré con Charles.
<br />
<br />---------------------
<br />Amigos, nos quedamos aquí por el momento. Continuaré con esta narración de las circunstancias específicas de lo que viví, y como lo viví. 
<br />
<br />Un abrazo cordial,
<br />
<br />
<br />Julio C. Palencia
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Rosa Luxemburgo Palencia Morales, mi hermana.]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/9/rosa-luxemburgo-palencia-morales-mi-hermana-.html</link>
                                    <pubDate>Mon, 12 Apr 2010 00:09:17 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[El primerísimo de los recuerdos que tengo de mi hermana es casi fotografía. Mi madre, María&nbsp; Morales, sentada a la orilla de la cama, bajo la débil luz de una lámpara de mesa, con&nbsp; mi hermana en brazos, durmiendo. Ella no tendría más de 1 año, yo no más de 5.
<br />
<br />Se notaba tristeza es el rostro de mi madre, angustia. Y es que esa madrugada mi padre, Carlos Palencia, había salido de casa como de costumbre y no había regresado. Fuerzas paramilitares del gobierno guatemalteco lo habían secuestrado. Vivíamos entonces en la&nbsp; Zona 10, cerca de la avenida Reforma, en una casa que recuerdo pequeña. Año de 1966, en Guatemala. Mi padre apareció 15 días después en la base militar de Zacapa, muy lastimado, y cercano a ser fusilado. La búsqueda insistente de mi abuela Berta, prima hermana de Julio César Méndez Montenegro, en ese entonces Presidente de Guatemala, dio resultados positivos. Pasó mucho tiempo mi padre defecando y orinando sangre, con la espalda llagada por el gamezán. 
<br />
<br />Ese es el primer recuerdo que tengo de mi hermana, Rosa. 
<br />
<br />No recuerdo, sabiduría de sobrevivencia, a los soldados abriendo a punta de bayoneta el colchón donde yo dormía. Eso me lo diría mi madre muchos años después. Yo no tengo memoria conciente de tal hecho.
<br />
<br />Nacida el 1 de agosto de 1965, Rosa Luxemburgo se llamó mi hermana, mi primera hermana, como fehaciente admiración de mi padre y mi madre a la extraordinaria líder ruso alemana. Era una mujer bella, mi hermana. Desde niña lo fue. Extremadamente rubia de pequeña, cara redonda donde resaltaban dos ojos verdes y expresivos.
<br />
<br />Por el eminente peligro que mi padre sufría, toda la familia emigró a El&nbsp; Salvador, yo permanecí con mi abuela materna en Guatemala. Fue difícil la vida en El&nbsp; Salvador, casi dos años, y volvieron de nuevo.
<br />
<br />Vivimos en Mixco por un tiempo, hasta que llegó la oportunidad de migrar a Puerto&nbsp; Barrios en 1969, a administrar un negocio que mi abuelo tenía allí, una panadería. Con mi hermana coincidíamos que fue en Puerto Barrios, en el Barrio El Rastro, donde vivimos nuestros años más felices de la infancia. Fue viviendo en Puerto Barrios que,&nbsp; en la Capital de Guatemala y 1972 el año, paramilitares persiguieron hasta dar muerte&nbsp; al hermano de mi padre, Guillermo Palencia Abadía. Ya Arana Osorio era presidente. Era&nbsp; 
el hermano pequeño de mi padre, y su pérdida fue lo último que pudo soportar mi abuela.
<br />
<br />Como casi todo guatemalteco o guatemalteca, hemos sido hijos del esfuerzo, del trabajo arduo, del fruto compartido. Nada nos ha sido dado por privilegio o compadrazgo, por arribismo. Mi padre es de los hombres más honestos que conozco, de los más despreocupados por el dinero o el reconocimiento.
<br />
<br />Regresamos, después de algunos años de felicidad en Puerto Barrios, a la Ciudad de Guatemala, a una vida áspera, difícil. Mi padre estaría 4 años en Guatemala, todos los demás permanecimos 6, antes de salir completamente al extranjero.
<br />
<br />En 1978 inicié bachillerato en el Técnico Vocacional. Allí conocería a los mejores amigos que he tenido, dos de ellos: Manuel Fermín Reyes Melgar y Armando Estuardo Rodríguez Alburez. El segundo sería mi cuñado, ambos hace ya hace muchos años asesinados por el ejército. Sin duda escribiré sobre ellos en otra ocasión.
<br />
<br />Años intensos de lucha contra lo más pútrido de la especie humana, gobiernos corruptos y bañados en sangre de patriotas, lo mejor que la juventud guatemalteca ha dado.
<br />
<br />El año 1982 nos encuentra ya en la Ciudad de México, desconcertados, pero con la&nbsp; certeza de estar juntos y a salvo. Mi hermana, no sin discusión con mis padres, decide regresar a Guatemala. Eran los inicios de 1983, y la represión gubernamental era un caballo de terror galopante. Regresa a vivir con Armando, El Mozote, como le conocíamos. En ese entonces Armando era parte de la insurgencia en la Ciudad de Guatemala. Un año alcanzaron a vivir juntos. A Armando, El Mozote, lo ametrallaron en la Zona 4 y lo subieron en un pick up, eran principios de Febrero, 1984. Ese mismo día llegaron&nbsp; paramilitares y soldados a cercar la casa de mi hermana, la sacaron de su casa vomitando sangre (como diría una de las vecinas) y no volveríamos a saber de ella ni de mi cuñado. 
<br />
<br />Un hermano de mi padre la buscaría en varios cuerpos de policía, y la respuesta fue: si no quiere que le pase lo mismo a usted, desista de preguntar por ella.
<br />
<br />Rosa Luxemburgo Palencia Morales era el nombre de mi hermana, el ejército sabe donde está su cuerpo. 18 años tenía cuando la sacaron vomitando sangre en la Zona 8 de la Ciudad de Guatemala, una niña aún.
<br />
<br />Guatemala completa es para mi un cementerio. Y cuando llego de visita sé que ese país, nuestro país, completo, es la tumba de mi hermana y mi cuñado, de mi tío, mis amigos y decenas de miles de patriotas que lucharon por un país con justicia.&nbsp; 
<br />
<br />País tumba, hermoso país que cobija dictaduras terribles. 
<br />
<br />País canibal, reclama la&nbsp; sangre de sus mejores hijos, antropófago.
<br />
<br />El ejército sabe donde están sus restos, que nos lo diga. 
<br />
<br />Rosa era mi hermana, es mi&nbsp; hermana, y el ejército sabe donde está sus restos: que nos lo diga.&nbsp;
<br />
<br />Ya sabemos que ella no reside allí, bendecida por la tierra que la vio nacer.
<br />
<br />Ella reside en nuestro corazón.
<br />
<br />
<br />Julio C. Palencia
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: ¿Qué es escribir bien?]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/8/-quu-es-escribir-bien-.html</link>
                                    <pubDate>Mon, 5 Apr 2010 01:07:14 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Cualquiera puede escribir bien. Hablo de la gramática y la sintaxis, dónde el punto dónde la coma, en qué tiempo en qué lugar el adverbio, en qué afortunado verbo o sustantivo el adjetivo, mientras la metáfora brinca jadeante, estúpida mascota amaestrada. Es un asunto técnico, un compás aquí, un paso allá. Tiene mucho de artesano escribir bien, mucho de repetición. 
<br />
<br />Cualquiera puede escribir bien. Escribir bien, más ingenio y astucia del autor, entretienen al lector. Entretener es aquí la palabra clave. Entretener: como entretiene una buena película, como una buena novela, una obra de teatro, como un table dance. Entretener para tener éxito, para aumentar las ventas. Y nada de esto es, por supuesto, criticable. Pero sí es indispensable llamar a cada cosa por su nombre. Entretener a los peces en la pecera, entretener en la confusión a la pandilla de enanos.
<br />&nbsp;
<br />La novela entretiene más y más a un público menos culto. Y ya no se sabe si fue Simón Bolívar o García Márquez el que dijo, o se creyó que dijo, alguna frase. Liviandad cotidiana. 
<br />
<br />Te comparto mi abismo de perro romántico. 
<br />Saeta luminosa que se eleva un instante y se estrella contra la piedra.
<br />Puta que vislumbra santidades.
<br />Hueso metafísico donde roer nimiedades.
<br />
<br />No sé como decir la nulidad que somos. No sé cómo compartir la grandeza que vislumbro.
<br />
<br />Pesca fecunda en el abismo, escribir bien.
<br />Decir lo visto, ciego, escribir bien.
<br />Murmurar tu espanto, escribir bien.
<br />Ceiba y amate de la alegría, escribir bien.
<br />Boca maravillada, escribir bien.
<br />
<br />Palabra y carne, sino y estilo, escribir bien.
<br />
<br />Alicia aún no termina de caer en un agujero que no es de conejo.
<br />
<br />No sé como entretener sin ser foca de circo, oso bailarín. 
<br />
<br />Más que comunicar quiero mostrar, llevarte al límite con una palabra. Que sea tu cerebro el que explote en múltiples significados ante lo indecible.
<br />
<br />Ya sé que busco la palabra última, mi propio omm sin pedir tregua. 
<br />
<br />Apenas he retomado el aire y ya quiero ver el precipicio, allí donde toda existencia nace o se desploma, y la maravilla y lo horrible son los cabos sueltos del mismo hilo.
<br />
<br />No escribo para tener seguidores. Soy mi propio santo, mi iglesia y mi propio seguidor. Inservibles signos con letras de un alfabeto que no entiendes, multiverso.
<br />
<br />Multicolor el mundo, una nada intemporal que comparte un mismo suspiro de variadas vidas. 
<br />
<br />Decir lo de este mundo, lo de tu sed y mi hambre sin tomar atajos, la miseria humana sin cortapisas, decir que el universo este nos pertenece. 
<br />
<br />Quiero que al decir amistad o manzana no te lleguen podridas las palabras. 
<br />
<br />Eso, para mi, es escribir bien.
<br />
<br />
<br />Un abrazo a tod@s.
<br />
<br />Julio C. Palencia
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Si mi biblioteca se quemara esta noche]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/7/si-mi-biblioteca-se-quemara-esta-noche.html</link>
                                    <pubDate>Mon, 29 Mar 2010 02:48:00 GMT</pubDate>
                                    <guid>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/7/si-mi-biblioteca-se-quemara-esta-noche.html</guid>
                                    <description><![CDATA[En el transcurso de mis casi 50 años me he deshecho de dos bibliotecas por completo. La primera, al dejar México en viaje hacia Canadá en 1995, alrededor de 5mil libros, que representaban en aquella época mis intereses, mis aficiones y mis aflicciones. La segunda, alrededor de 1mil títulos, casi todos en inglés aunque un muy cercano 20% de tales libros eran en español, exactamente en el camino inverso, de Canadá a México, en el año 2000. 
<br />
<br />He deseado y cercanamente lo he logrado, que cada título en mis libreros sea uno leído, aunque en ocasiones he dejado un libro para un tiempo más propicio, y confieso que ha quedado allí olvidado, sin lectura. Involuntariamente lo he olvidado, o no ha llamado mi atención. 
<br />
<br />Y esto lo comento ya que, con un buen amigo mío, excelente caricaturista (manguero exquisito) y vendedor de libros usados en un tianguis en el Distrito Federal, México, hemos hecho las nada difíciles cuentas de los libros que humanamente es posible leer para una persona hoy. Si leyere 1 libro por semana, leería entonces 48 libros al año. Y si mi tiempo de lector activo se contara por 50 años, muy bien contados, entonces tendríamos que un lector activo, muy activo, leería buenamente 2,496 libros en toda su vida. 
<br />
<br />¡2,496 libros! Una cantidad nula si pensamos en los miles y miles de títulos de los clásicos, y miles y miles de títulos de los nuevos escritores, tomando como nuevos a partir del boom literario latinoamericano, que ya no es nada nuevo. 
<br />
<br />Durante mis últimos 10 años desconfié de manera feroz y tajante de la palabra escrita (nótese el tiempo pasado y de la terquedad en estas líneas), y de la motivación para plasmarla. Cada quien escribe lo que necesita leer, o lo que le conviene. He pensado en repetidas ocasiones en la herencia nuestra española y nuestro ineludible sino de convertirnos en militares o curas (ay, Guatemalita), médicos, abogados, periodistas, políticos, meros charlatanes, y para no dejar, escritor o poeta, lo que conjuntamente con nuestro atraso en ciencia y tecnología, nos aleja de toda posibilidad de superación conjunta como país. Por supuesto, es el efecto, no la causa. 
<br />
<br />Debido a la cantidad mínima de posibles libros leídos, completos, lo que no exige de ninguna manera el entendimiento de lo que trata el libro, o su agotamiento, es de esencial importancia determinar lo que le interesa a uno en particular en una época de su vida, ya que de eso resultarán nuestras lecturas a realizar.
<br />
<br />Dentro de los géneros literarios, he de confesar mi debilidad por la poesía, como un acercamiento exquisito al espíritu y la condición humana. Sin duda cometeré injusticias al nombrar, pero las vísceras de la existencia van por delante en cada nombre: Gilgamesh, Cátulo, Byron, Shakesperare, François Villon, Rimbaud, Cesare Pavese, Luis Cernuda, César Vallejo, Miguel Hernández, Eunice Odio, Eduardo Lizalde, Jaime Sabines, Luis Cardoza y Aragón, Manuel José Arce, por mencionar sólo a los que la sensación viva no olvida. Todo es personal, nada es generalizado. Son mis favoritos, y, como lo advertí al inicio del párrafo, dejo a varios sin nombrar. 
<br />
<br />Otro género que me seduce es el ensayo, en casi todas sus formas, fundamentalmente los que buscan dar respuesta a nuestra condición humana, provenientes del siglo XVIII y XIX. Igualmente, he de encontrar hogar en toda la discusión de la ciencia y física del siglo XX, y entiendo que toda filosofía con F mayúscula debe sin duda ir de la mano con la física actual. De otra manera sería olvidar lo obvio. 
<br />
<br />Filosofía y física se juntan en el siglo XX, básicamente son lo mismo en el XXI. Platicando en una noche de tragos con un físico mexicano-francés, Dr. Alejandro Pomposo, residente en aquella época en el CERN de Ginebra, Suiza, y colaborador de varios premios nobel, soltó una frase que aún resuena con fuerza en mi mente: la vida es una respuesta desesperada de la naturaleza contra el paso del tiempo. 15 años después la frase sigue vigente. 
<br />
<br />La inteligencia plasmada en una idea o ecuación me subliman. Y aún aquí toda interpretación debe tomarse como eso, ya que hay mucha porquería ideológica. Se debe leer entre líneas, sin olvidar tu procedencia, sin olvidar quien eres.  El Camino a la Realidad, de Roger Penrose, es una introducción legítima y necesaria a la ciencia de hoy. 
<br />
<br />La creación literaria, el cuento y la novela, terminan por aburrirme. Y eso me ocurre de hace unos años para acá. Es porque siento que la realidad a cada paso supera toda imaginación de manera tajante. Es porque Latinoamérica no ha podido dejar de ser lo que Occidente ha imaginado que somos. El realismo mágico es de ellos, nosotros lo sufrimos. Macondo es Mc Ondo, y ambos son nada, un vacío. 
<br />
<br />Augusto Monterroso, interregno, inteligencia magnifica chisporroteando luminosidades. 
<br />
<br />Aldoux Huxley y su ensayo  If My Library Burned Tonight (Si mi biblioteca se quemara esta noche) es nada con su Mundo Feliz, para nosotros latinoamericanos del siglo XXI. 
<br />
<br />Es hora de reinventarnos, no sólo como imaginación masturbatoria, sino ser en la realidad. 
<br />Es hora de ser, de asumirnos con plenitud. 
<br />
<br />En conclusión, lees lo que quieres, o desafortunadamente, lo que tengas a la mano. Nuestra información siempre es muy parcial, y eso determina las ideas que digieres. 
<br />
<br />La Internet modifica en mucho esta condición. Importante es leer. Libros, la Internet, los Cds y Dvds, son, como diría Carl Sagan, una ampliación de nuestra capacidad cerebral de almacenamiento. 
<br />
<br />Recuerda, sin embargo, que aún mucho más importante que leer es vivir.&nbsp; La lectura es parte de la vida, no al contrario. 
<br />
<br />Espero no haberlos aburrido. 
<br />
<br />Un abrazo a tod@s. 
<br />
<br />Julio C. Palencia&nbsp; 
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Lenguaje y cosa, nombre y acercamiento. I]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/6/lenguaje-y-cosa-nombre-y-acercamiento-i.html</link>
                                    <pubDate>Mon, 22 Mar 2010 01:31:02 GMT</pubDate>
                                    <guid>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/6/lenguaje-y-cosa-nombre-y-acercamiento-i.html</guid>
                                    <description><![CDATA[No me importa que nombre tiene esa estrella,
<br style="font-style: italic;" />ni a cuantos años luz de mi pueblo está,
<br style="font-style: italic;" />con tal que cada noche se encienda
<br style="font-style: italic;" />y yo la vea titiritar.
<br style="font-style: italic;" />Joan Manuel Serrat
<br style="font-style: italic;" />
<br style="font-style: italic;" />Si... el nombre es arquetipo de la cosa,
<br style="font-style: italic;" />en las letras de rosa está la rosa
<br style="font-style: italic;" />y todo el Nilo en la palabra Nilo.
<br style="font-style: italic;" />
<br style="font-style: italic;" />El Golem
<br style="font-style: italic;" />Jorge Luis Borges
<br style="font-style: italic;" />
<br />He venido pensando últimamente sobre las palabras y las cosas, sobre mis sentidos y lo externo. El lenguaje de las palabras es una herramienta poderosa, eminentemente social, básica en nuestra práctica civilizatoria. Todo lenguaje, cualquiera que sea, requiere de sujetos interrelacionados. El lenguaje es una convención, un acuerdo, un desarrollo conjunto, un pasado común.
<br />
<br />¿Qué es nombrar? rosa, río, mujer, naranja, y cielo. Entrelazo las letras en mi lengua y en mi cuerpo, y digo rosa y el sonido&nbsp; de las letras despliegan multitud de opciones: rosa. 
<br />Y digo roja. 
<br />Y se hace más particular mi experiencia, y el cerebro, mi cuerpo entero, asocia ideas, emociones, sentimientos, elabora un machote de realidad preestablecido. 
<br />Rosa roja.
<br />Maravilla del lenguaje, abstracción y generalización. Esa rosa roja... o no importa qué rosa ni cuál su color.
<br />
<br />El lenguaje es experiencia compartida. Es un río codificado donde se camina y hace que se entienda un gesto, un ah, un uh,&nbsp; un nah, que lo llena de significado. Es entender lo que es rosa y lo que es rojo. Y no me interesa entrar aquí en el terreno de la construcción del lenguaje, de su sustantivo verbo adverbio o adjetivo. 
<br />
<br />Con su innegable utilidad, base de la civilización humana, el lengua representa, aspira a señalar, a comunicar, a generalizar.
<br />
<br />El lenguaje y sus palabras iluminan con luz débil, nos engañan como una noche de cielo estrellado. Vemos un plural de pasados al levantar la vista al cielo, vemos lo que ya no es, vemos cadáveres celestes. Así el lenguaje. en su afán de comunicar, esconde.
<br />
<br />El lenguaje, siendo un cuerpo social vivo, es sobre todo pasado. Nunca el pasado ha estado más vivo que en el lenguaje. Y su lava ardiente, de avanzada, es lo que quema la lengua poética. Hay que inventar y nombrar los límites de la realidad, de nuestra realidad. Nombrar algo es no sólo desplegarlo, mostrarlo, sino igualmente lo contrario: esconderlo.
<br />
<br />He de declarar antes que nada mi desconfianza hacia el lenguaje. Es en plural mi desconfianza.
<br />
<br />El lenguaje libera. Cárcel y carcelero a la vez. Las palabras son alas, grillete. El lenguaje, en tanto que machote, venda en la inteligencia y en los ojos, que impide percibir más allá de esta realidad pre-construída, pre-elaborada. preliminar. 
<br />Tienen doble naturaleza, las palabras. 
<br />Una línea bendita en un poema decente basta para apuntalar esta idea. Ese vislumbar más allá por el lector, motivada por la línea bendita pero en realidad viva por el lector mismo, ese ver una grieta rajadura en el machote de la realidad, es lo que nos deja mudos y maravillados debido a la aparición de algo que allí estaba pero que no era perceptible.
<br />
<br />Seguiré con esto más adelante.
<br />
<br />Un abrazo a tod@s.
<br />
<br />
<br />Julio C. Palencia
<br />
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Ciudad de Guatemala, la tacita de plata.]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/4/ciudad-de-guatemala-la-tacita-de-plata-.html</link>
                                    <pubDate>Sun, 21 Mar 2010 23:06:36 GMT</pubDate>
                                    <guid>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/4/ciudad-de-guatemala-la-tacita-de-plata-.html</guid>
                                    <description><![CDATA[
<br />
<br />Este video de la Ciudad Capital de Guatemala, se encuentra en YouTube bajo el nombre de La tacita de plata - Guatemala. Se incluye en esta bitácora a solicitud de mi querido amigo Carlos Figueroa, paisano íntegro y cabal. Al verlo, me remonté a lo que ya no es la ciudad capital, pero que sigue sin embargo siendo de una manera diferente. Las imágenes nos muestran una ciudad casi despoblada de vehículos, con peatones e invariablemente sus bultos, ya sea a memeches o en la cabeza. Se muestra una ciudad de Guatemala limpia, casi orgullosa podría decirse, pero la misma pobreza. Más ordenada, menos caos. Más vivible. Y no encontraría la respuesta a esta desproporción entre la ciudad de Guatemala de hoy y la del video en el progreso. El progreso, la idea de ir hacia adelante y su no estarse quieto, es otra cosa. Guatemala no ha evolucionado hacia la prosperidad y el bien común, la modernidad la ha prácticamente arrastrado, y el caos ha sido quien nos ha parido al menos durante nuestros últimos 60 años. 
<br />
<br />La del video: ciudad bucólica, serena por momentos, maridaje del jeep y la carreta, calles con olor a llanta y pie desnudo, sonido entrecruzado del buey y el jumento. Así éramos, seguimos siendo los mismos, pero diferentes. No es el progreso quien nos arrastró hacia donde estamos, fue la injusticia y la violencia. 
<br />
<br />Muy importante es no olvidar que una ciudad es nada sin sus pobladores. 
<br />
<br />Un saludo cordial a tod@s.
<br />
<br />Julio C. Palencia
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre.]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/3/la-poesya-es-la-nica-prueba-concreta-de-la-existencia-del-hombre-.html</link>
                                    <pubDate>Mon, 15 Mar 2010 01:19:22 GMT</pubDate>
                                    <guid>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/3/la-poesya-es-la-nica-prueba-concreta-de-la-existencia-del-hombre-.html</guid>
                                    <description><![CDATA[He leído y escuchado esta frase de Luis Cardoza y Aragón en muchas ocasiones. Una frase que es a la vez una aseveración. Y aunque lo que asevera pareciera ser una frase literaria más, en mi despertó desde la primera ocasión que la leí en El Río, Novelas de Caballería (página 821),&nbsp; una especie de interrogación, de cuestionamiento, de desasosiego. 
<br />
<br />Esta aseveración no es inocente. Es a la vez una invitación a que te asomes a un espejo múltiple, un mantra compartido y nunca de uno sólo.
<br />
<br />La poesía es
<br style="font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 128);" />
<br style="font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 128);" />la única prueba concreta
<br style="font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 128);" />
<br style="font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 128);" />de la existencia del hombre.
<br style="font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 128);" />
<br />
<br />Por la composición de la frase, y su implicación, entiendo claramente que Cardoza y Aragón no habla aquí de poemas, ni lo que llamamos poesía contenida en un poema, sino de algo mucho más básico y vasto, raíz de nuestra humanidad. 
<br />
<br />Soy yo y mi entorno. Soy yo y lo extraño que me circunda de manera inmediata. La poesía como capacidad de asumirse uno diferente, otra cosa y aún así lo mismo.&nbsp; Entre el yo y la cosa median los sentidos, nuestra mente elabora conceptos estructurados bajo el regimiento de la belleza. 
<br />
<br />Los sentidos son limitados, son poco confiables, nos sirven para la cotidianidad cuando mucho. Y esa información percibida se elabora en esquemas mentales, estructuras de pensamiento que son correlacionadas con lo externo, y se vuelve a retroalimentar, en un perpetuo ejercicio que nos hace humanos.
<br />
<br />Esa necesidad, esa necedad, esa compulsión de elaborar y procesar lo que nos inunda y encontrar el esquema mental más bello (por lo mismo más válido que verdadero), y útil, es el alimento de la poesía. Desde esta perspectiva, la ciencia entera es poesía, un partido de fútbol es poesía, una vereda transitada se vuelve poesía, una fórmula matemática que ilumina y pierde al iluminado es poesía, la teoria de cuerdas es poesía, nuestros sentidos ampliados con un acelerador de párticulas, el telescopio Hubble en el espacio, una sonda planetaria, un grano de maìz y una tortilla, las bibliotecas y la Internet ampliando nuestra capacidad de almacenamiento de&nbsp; datos son poesía. Un árbol, mi pie, mi silla son poesía. El ser humano es poesía. Tal y como Midas, lo que toca el ser humano con su presencia es convertido en poesía de manera inevitable. La única condición es ser observado. Y de eso se trata, es la función que llenamos.
<br />
<br />Y se convierte en poesía por la conciencia y la certidumbre de su independencia. Somos el observador. Y al observador no le alcanza su limitada vida para maravillarse u&nbsp; horrorizarse. Estamos tocados por la poesía, somos su criatura. Somos su creador. Salir del paraíso fue poesía, entender y conocer sobre bases endebles es poesía. 
<br />
<br />La poesía requiere un yo, que se sepa otra cosa. Es sujeto objetivando su entorno, es sujeto vuelto objeto al contacto con sus semejantes.
<br />
<br />Coincido, entonces, con el guatemalteco Luis Cardoza y Aragón, en que la poesía es la prueba suprema que podemos blandir, visible, tangible, concreta, de que existimos nosotros, un yo que se levanta y desaparece, como un pequeño grano de arroz hirviendo en la arrocera, en este caldo de cultivo multireal que es nuestro universo.
<br />
<br />La poesía es la única prueba concreta de la existencia del ser humano.
<br />
<br />Un abrazo a tod@s.
<br />
<br />Julio C. Palencia
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Qué es un himno, qué es un poema]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/2/quu-es-un-himno-quu-es-un-poema.html</link>
                                    <pubDate>Sat, 13 Mar 2010 01:27:53 GMT</pubDate>
                                    <guid>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/2/quu-es-un-himno-quu-es-un-poema.html</guid>
                                    <description><![CDATA[Encuentro que el poema supremo de la patria, cualquier patria, debería ser su himno. Y me hallo empantanado, con mucho problema en aceptar el himno nacional de Guatemala como el poema supremo de&nbsp; 
la patria de los guatemaltecos. Su primera estrofa es simplemente una mentira, mentira obligada y sin sentido a partir de la matanza masiva de chapines, estudiantes,&nbsp; obreros, campesinos, intelectuales, dirigentes populares, y dirigentes políticos que se dió en la segunda mitad del siglo XX.
<br />
<br />Por orgullo, por convicción, los guatemaltecos deberíamos rechazar cantar esa charada. Por básico sentido común, deberíamos pedir un sensual baile de punta, una pieza de marimba, un poema de Otto René Castillo o de Luis Alfredo Arango, hasta un chiste de los que nos dibujan tan bien como algo mucho más representativo de lo que somos, y evitar cantar la mentira que se propone en el himno.
<br />
<br />He aquí lo que dicta la primera estrofa:
<br />
<br />¡Guatemala feliz...! que tus aras
<br style="color: rgb(255, 0, 0);" />no profane jamás el verdugo;
<br style="color: rgb(255, 0, 0);" />ni haya esclavos que laman el yugo
<br style="color: rgb(255, 0, 0);" />ni tiranos que escupan tu faz.
<br />
<br />Al leer esta estrofa es inevitable pensar que se escucha una falacia. Guatemala ha sido todo como sociedad,&nbsp; menos feliz. Han abundado los verdugos en esta tierra nuestra, y muchos indígenas así como mestizos han recibido y reciben trato de esclavos aún hoy, después de tanta sangre y sufrimiento ocasionado por la injusticia, el hambre y la guerra que ya pasó. Y de tiranos hemos estado hasta el cuello. Un tirano y otro y otro ha pisado nuestro suelo con impunidad y como ha querido, tiranos locales y foráneos, y han escupido el rostro de muchos patriotas sin ningún resultado adverso.
<br />
<br />Leer esta estrofa es simplemente una ofensa. Cantarla es imposible.
<br />
<br />Y allí me quedo, sin entrar a más minucias de nuestro himno nacional repleto de áreas grises, sin precisar más sobre mis recuerdos y emociones de la infancia, cuando cantar el himno era un orgullo, un sentido del honor, un deber civil. 
<br />
<br />Sin vacilación alguna, creería que este poema representa mejor lo que sería un himno nacional:
<br />
<br style="font-weight: bold;" />Vámonos patria a caminar
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />Vámonos patria a caminar, yo te acompaño
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />Yo bajare los abismos que me digas.
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />Yo beberé tus cálices amargos.
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />Yo me quedare ciego para que tengas ojos.
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />Yo me quedare sin voz para que tu cantes.
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />Yo he de morir para que tu no mueras,
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />para que emerja tu rostro flameando al horizonte
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />de cada flor que nazca de mis huesos.
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />Tiene que ser así, indiscutiblemente.
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />Ya me canse de llevar tus lagrimas conmigo.
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />Ahora quiero caminar contigo, relampagueante.
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />Acompañante en tu jornada, porque soy un hombre
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />del pueblo, nacido en octubre para la faz del mundo.
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />Ay, patria.
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />A los coroneles que orinan tus muros
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />tenemos que arrancarlos de raíces,
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />colgarlos de un árbol de rocío agudo,
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />violento de cóleras de pueblo.
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />Por ello pido que caminemos juntos. Siempre
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />con los campesinos agrarios
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />y los obreros sindicales,
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />con el que tenga un corazón para quererte.
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />
<br style="color: rgb(0, 0, 255);" />Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.
<br />
<br />
<br />
<br />Con su letra simple, directa, y que refleja lo que somos y lo que fuimos. No es un llamado insurrecional, es un señalamiento hacia lo que hemos podido ser como chapines.
<br />
<br />
<br />
<br />o éste, de Luis Alfredo Arango:
<br />
<br />Canto florido
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Bello país de la muerte lindísimo país
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />te gustan los cadáveres y para qué negarlo.
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Desde que te sabemos
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Hasta donde te recordamos
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />En tu memoria siempre
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Nuestra sangre se mezcló con tus entrañas
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Tierra con sangre
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Agua con sangre
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Fuego rociado
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Salpicado con la flor ceremonial
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />de nuestras venas.
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Hay sangre hasta en el aire que respiras
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Hay ese aroma cálido y humeante…
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Adoras los cadáveres en largos viernesantos
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Los venerados cuerpos de oscuros santoentierros
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />cubiertos de ornamentos
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />de pétalos y llagas
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />expuestos a la vista de fieles extasiados.
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />A Juan Sacatepéquez lo enterraste
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />en una tela morada con oros y brocados
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />A Juan Comalapa
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />en un escaparate de plata del siglo
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />diecisiete
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />a Joyabaj en la caja de una marimba.
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Entierras todos los días
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />todas las noches
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />a Juan Ixcoy, Juan Ostuncalco,
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Juan Chamelco, Juan Cotzal
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />cubiertos con plumas de gorrión.
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Al ángel Gabriel
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />a mi hijo Calixto Camajá
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />a Magdalena Milpas Altas
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />y Agustín Acasaguastlán
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />a Domingo Tzunum, Diego Matías,
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Manuela Sapón, San Raymundo,
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Gualán,
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Zaragoza.
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />A los Santos Apóstoles Pedro y Pablo
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />a la bienaventurada siempre Virgen
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />María Cauqué, María Perpetua, María Sabina
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />María Candelaria
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />y no me alcanza este papel
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />la noche no me alcanza.
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Asombroso país
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />alimentado con ángeles llenos de muertos
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />de flores húmedas y blancas
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />que no tuvieron tiempo
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />que nunca más se abrieron en sus labios
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />de corazones apagados en el polvo
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />de hermosas osamentas
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />de ojos recién nacidos
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />y leches y pezones
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />y manos amarillas
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />de rojas verdes manos…
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />&nbsp;
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Te embriaga esta canción
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Te gusta
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Te adormece
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Vela tu siesta de saurio extravagante.
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Ocho mil tablas de pino colorado / mil cajas de caoba /
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />cajitas blancas de seda / mortajas de cartón / como se
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />pueda / entiérrenlos como se pueda / con hojas de maxán
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />o con periódicos / los pobres que se vayan sin chamarra
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />/ sin trabas, sin petate / enrróllenle esta bandera /cuatrocientos
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />quintales de cera de colmena / incienso parafina /clavos para
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />crucificar / vigas / soleras, dinteles / puertas quebradas
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />y que abran una zanja de aquí hasta el Usumacinta…
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />País esplendoroso
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Que nadie en ti pregunte
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />qué sentido tiene nacer, llover, crecer,
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />dar flor, multiplicarse.…
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Que nadie haga pronósticos, ni cuentas,
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />ni cómputos acerca del destino
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />acerca de estos pueblos
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />regados
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />congregados alrededor del sol
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Ni de las plazas brillantes
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Ni de los muros caídos
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />y vueltos a construir…
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Aquí nada es verdad
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Nada perdura pero
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />¿Qué importa?…
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />La vida es un pañuelo
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />es un hermoso juego
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />es un instante de pólvora y colores
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />y nada más…
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />Tu fiesta predilecta es este gusto
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />de morir
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />vistosamente
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />en grandes ceremonias colectivas
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />o a solas
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />tal vez en una celda
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />con cuatro zopilotes
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />y un gato enmascarado
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />y todo por amarte
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />lindísimo país
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />poblado de cadáveres
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />y cráteres floridos.
<br style="color: rgb(25, 110, 42);" />
<br />&nbsp;
<br />Un himno es un canto de guerra, y en un país como el nuestro la tremenda injusticia y el hambre, así como&nbsp; la guerra, han sido nuestra desgracia. 
<br />
<br />Un abrazo a todos,
<br />
<br />Julio C. Palencia
<br />
<br />
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 <item>
                                   <title><![CDATA[Bitácora: Poesía y poetas Guatemaltecos]]></title>
                                    <link>http://www.poesiaguatemalteca.com/poetas/blog/1/poesya-y-poetas-guatemaltecos.html</link>
                                    <pubDate>Fri, 12 Mar 2010 18:01:33 GMT</pubDate>
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                                    <description><![CDATA[Hola a tod@s. Esta es una especie de bitácora de los días y las cosas con el énfasis señalando hacia la poesía, poetas, poemas, y libros de y sobre Guatemala. No pretende, bajo ninguna circunstancia, generar línea de ninguna naturaleza; el responsable, Julio C. Palencia, no pertenece a ningún grupo poético o tendencia literaria existente en Guatemala. Es, por así nombrarlo, una especie de pensamiento en voz alta, un monólogo principalmente, una mirada con emoción e inteligencia crítica, no académica. 
<br />
<br />Esta introducción es sin duda una invitación a todos los visitantes del sitio www.poesiaguatemalteca.com a que compartan su opinión sobre los temas que poco a poco iremos presentando, o sugerencia de temas nuevos. 
<br />
<br />En esta bitácora no hay objetivo, deliberadamente no lo hay. En otras palabras, es similar a una plática de cantina, entre amigos de muchos años y muy queridos, entre amigos nuevos, que nos brindan su palabra, respeto y amistad. 
<br />
<br />Es sin quererlo un homenaje a la inutilidad de eso que llamamos poesía y que se encuentra muy poco en eso que los hombres y las mujeres llamamos poemas. 
<br />
<br />Un abrazo cordial, un saludo de bienvenida. 
<br />
<br />Julio C. Palencia 
<br />]]></description>
                                 </item>
                                 </channel>
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